Cada 30 de marzo, el mundo conmemora el Día Internacional de Cero Desechos, una iniciativa respaldada por la Asamblea General de las Naciones Unidas desde 2023 para sensibilizar sobre la urgente necesidad de reducir los residuos y adoptar modelos sostenibles de producción y consumo. En su tercera edición, el lema 2025 "Hacia cero residuos en la moda y los textiles" pone el foco en una de las industrias más visibles, influyentes y contaminantes del planeta.
La elección del sector textil no es fortuita. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la industria de la moda es responsable de aproximadamente el 10% de las emisiones globales de carbono, genera el 20% de las aguas residuales a nivel mundial y produce más de 92 millones de toneladas de residuos textiles cada año. Además, se estima que cada segundo se incinera o entierra el equivalente a un camión de basura lleno de ropa.
Esta problemática se ha visto agravada por el auge de la llamada fast fashion, un modelo de producción acelerado que ofrece ropa barata y desechable, con ciclos de vida cada vez más cortos. En muchos casos, estas prendas son usadas solo unas pocas veces antes de ser descartadas, lo que no solo tiene consecuencias ambientales, sino también sociales, al perpetuar condiciones laborales precarias en países con regulaciones débiles.
Frente a este panorama alarmante, el Día Internacional de Cero Desechos 2025 propone repensar profundamente la forma en que diseñamos, producimos, consumimos y desechamos la ropa y los textiles. La campaña de este año enfatiza la necesidad de transitar hacia una economía circular que alargue la vida útil de los productos, promueva su reutilización y facilite su reciclaje o compostaje al final de su ciclo.
Entre las soluciones que se promueven están el diseño ecológico, que considera el impacto ambiental desde la concepción de las prendas, el uso de materiales reciclados o biodegradables, así como la innovación en tecnologías limpias para procesos de teñido y manufactura. También se destaca la importancia de modelos alternativos de consumo, como la moda de segunda mano, el alquiler de ropa, las reparaciones y el upcycling (reutilización creativa).
La ONU, junto con el Programa de Naciones Unidas para el medio Ambiente (PNUMA) y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), ha lanzado una serie de actividades con motivo de esta fecha: campañas de concientización en redes sociales, desfiles de moda sostenible, talleres de reparación de ropa y foros internacionales sobre innovación circular en la industria textil.
El desafío hacia un futuro sin residuos en la moda no solo es posible, es urgente.
El mensaje es claro, la sostenibilidad no debe ser una tendencia, sino una práctica permanente y colectiva. Como consumidores, tenemos un rol fundamental al elegir con conciencia, alargar la vida útil de nuestras prendas y apoyar iniciativas responsables. Cada decisión de compra puede ser también un acto de activismo por el planeta.
#CambiaUnaAcciónCambiaTodo.
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