Turkmenistán | 2024-02-06
Las redes sociales se han convertido en una parte indispensable en el día a día. Desde ver un video en YouTube, pasando por platicar con la familia y compañeros por WhatsApp hasta compartir un momento agradable por Facebook o Instagram.
Muchas personas son incapaces de concebir su vida sin ellas, pero en múltiples países del mundo acceder a ellas resulta sumamente complicado, por no decir cuando es penado por la ley.
Debido a cuestiones políticas o geoestratégicas, países como China se abstienen de permitir el uso de plataformas occidentales en su territorio. En cambio, su población emplea redes sociales creadas por empresas locales que, pese a que no ser necesariamente pública, se encuentra bajo la atenta vigilancia de Pekín.
Sin embargo, un caso que destaca especialmente es el de Turkmenistán, un país de envergadura media ubicado en el corazón de Medio Oriente. Gobernado bajo puño de hierro por el dictador Serdar Berdimuhamedow desde 2022 tras heredar el poder de su padre.
En Turkmenistán, la represión política es absoluta y, por lo tanto, el gobierno ejerce un control total de los medios de comunicación. Entre ellos, todo el ciberespacio que involucra a las redes sociales.
Los turcomanos conocen de la existencia de plataformas como Facebook, Twitter y Youtube pero su uso se encuentra estrictamente prohibido. Tal es la situación que, cuando alguien consigue descargar un video o una película interesante, son muchos los que se juntan para observarla a escondidas.
Considerando la demanda existente, el gobierno de Turkmenistán optó por crear sus propias redes sociales. Es así que con páginas como Belet Video permiten del visionado de videos siempre y cuando no incluyan contenido del “mundo exterior”; o el envío de mensajes mediante el WhatsApp turkmeno: Bizbarde.
El uso de VPN en países como China es de amplio uso y, pese a no estar permitido, los gobiernos suelen ser más permisivos. Sin embargo, en Turkmenistán, los medios y todo contenido divisado por su población existe por y para sostener el culto a la personalidad de la familia reinante.