En Veracruz, realizar graffiti sin autorización puede llevar a una multa basada en la Unidad de Medida y Actualización (UMA), que en 2024 tiene un valor de $103.74 pesos.
Según la gravedad del caso, las sanciones oscilan entre 5 y 50 UMAs, lo que equivale a multas de aproximadamente $518.70 a $5,187 pesos.
Además, podrían aplicar medidas adicionales como la reparación del daño o incluso arresto administrativo en algunos casos
El graffiti es una práctica relativamente común en varias zonas de Veracruz, especialmente en áreas urbanas como el puerto de Veracruz y Xalapa.
Esta actividad se da con mayor frecuencia en espacios públicos, como bardas, edificios y transporte urbano.
Sin embargo, existen diferentes contextos para esta práctica: algunos graffitis se consideran arte urbano y se realizan con permisos, mientras que otros se consideran vandalismo, especialmente cuando se ejecutan sin autorización.
Las autoridades locales reportan que el graffiti no autorizado se ha incrementado en áreas donde hay menos vigilancia o en zonas con edificios abandonados, ya que estas áreas suelen ser un blanco fácil.
En respuesta, los gobiernos municipales han intensificado las sanciones y campañas de sensibilización para reducir esta práctica ilícita, buscando diferenciar el arte urbano del daño a la propiedad
Hacer graffiti sin autorización en Veracruz, o en cualquier lugar, conlleva diversos riesgos, tanto legales como personales:
1. Riesgos legales
Arresto administrativo: En algunos casos, puede implicar detenciones de hasta 36 horas si se considera una falta grave
Responsabilidad por reparación del daño: Quien haga graffiti puede ser obligado a restaurar el daño causado, lo cual podría incluir gastos adicionales.
Caídas o accidentes: Muchas veces, los graffiteros trabajan en lugares de difícil acceso, como azoteas o paredes altas, lo que puede llevar a lesiones graves por caídas.
Exposición a productos químicos: El uso de aerosoles sin protección adecuada puede generar problemas respiratorios o irritaciones de piel debido a los químicos tóxicos.
Estigmatización: En algunas comunidades, el graffiti es visto como vandalismo, lo que puede llevar al rechazo social y conflictos con vecinos o propietarios.
Conflictos con otros grupos: En ciertos contextos, los espacios marcados con graffiti son objeto de disputa entre diferentes grupos, lo que puede derivar en enfrentamientos.
Si eres identificado o denunciado, esto podría afectar tu historial legal, dificultando oportunidades laborales o académicas, especialmente si el caso llega a ser registrado como un delito.
Daño a espacios históricos: Si el graffiti se realiza en áreas protegidas, como monumentos históricos, las sanciones y consecuencias pueden ser más severas.
En resumen, los riesgos asociados al graffiti no autorizado van más allá de lo legal, afectando la seguridad personal, la salud y la percepción social del involucrado.
Si te interesa el graffiti como expresión artística, muchas ciudades ofrecen espacios autorizados para realizarlo legalmente.
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