El presidente Donald Trump ha anunciado la imposición de nuevos y significativos aranceles a las exportaciones chinas hacia Estados Unidos, como parte de su estrategia para reformular la política comercial global del país en respuesta, China ha prometido tomar medidas de represalia para proteger sus intereses.
Trump informó este miércoles que todas las importaciones chinas estarán sujetas a un arancel del 54%, una decisión que busca redefinir las relaciones bilaterales y avivar aún más la disputa comercial entre las dos mayores economías del planeta. Desde su retorno a la presidencia en enero, ya había implementado incrementos arancelarios del 10% en dos ocasiones, argumentando que era una medida necesaria para frenar el tráfico ilegal de fentanilo desde China hacia Estados Unidos.
El Ministerio de Comercio de China condenó la decisión este jueves, señalando que se trata de una forma de "coacción unilateral" y exigiendo a Washington que revoque los aranceles para resolver las diferencias mediante negociaciones equitativas. "Nos oponemos rotundamente a esta medida y tomaremos acciones contundentes para defender nuestros derechos e intereses", subrayó el ministerio en un comunicado.
Beijing ha reaccionado con rapidez a las restricciones impuestas por Estados Unidos, aunque de manera estratégica. Ha implementado gravámenes de represalia a distintos productos estadounidenses, incluyendo bienes agrícolas y combustibles, además de reforzar regulaciones sobre ciertas compañías norteamericanas y sus exportaciones.
Los aranceles mínimos del 54% superan las expectativas de muchos expertos y podrían alterar profundamente la relación comercial entre ambas naciones tras décadas de estrecha vinculación. La incertidumbre generada ha afectado a compañías con cadenas de suministro en China, que ahora enfrentan no solo estos gravámenes, sino también los impuestos aplicados a productos de otras economías asiáticas.
Para evitar el impacto de los aranceles estadounidenses, algunas empresas han optado por trasladar su producción a otros países de Asia. Sin embargo, la reciente decisión de Trump de extender las tarifas a países como Vietnam y Camboya —con aranceles del 46% y 49%, respectivamente— ha alterado estos planes, complicando aún más el panorama para las compañías que intentaban adaptarse.
En un discurso pronunciado el miércoles en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, Trump enfatizó su postura. "Tengo gran respeto por el presidente Xi y por China, pero se han estado aprovechando de nosotros durante demasiado tiempo", declaró. "Ellos saben exactamente lo que está ocurriendo y van a reaccionar".
Además, el mandatario anunció una nueva serie de aranceles del 10% a todas las importaciones y medidas específicas para distintos países, lo que ha generado inquietud en los mercados internacionales. Las empresas que ya estaban tratando de adaptarse a los cambios anteriores ahora enfrentan un escenario aún más incierto.
Schwall destacó que había trabajado intensamente en los últimos meses para ayudar a sus clientes a mitigar el impacto de los aranceles. Sin embargo, con los nuevos impuestos a Vietnam y Camboya, muchos negocios podrían verse obligados a mantener o incluso regresar sus operaciones a China. "Paradójicamente, al final, el mayor beneficiado de todo esto podría ser China", concluyó.
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