En México hay 69 formas diferentes de referirse a una misma realidad. 69 formas diferentes de ver el mundo. No es una exageración. En un país tan grande y con una diversidad cultural aún mayor, existen -además del español- 68 lenguas indígenas de las que se hablan 364 variantes agrupadas en 11 familias lingüísticas.
Gabriela Lavalle, coordinadora del libro ‘Intraducibles’, recopila en la publicación algunas de estas palabras que necesitan de varias frases de descripción para conocer su significado en español.
Resistencia
El resultado fue un bello compendio de palabras de pueblos originarios mexicanos con las que comparten una pequeña muestra de su cosmogonía, costumbres, momentos de la vida cotidiana y gastronomía. Pero mantenerlas vivas y que no caigan en el olvido requieren, por supuesto, que estas lenguas continúen hablándose.
Lavalle destaca que el proyecto es una especie de homenaje a todos estos hablantes originarios que lucharon, mediante sus palabras, por conservar su identidad frente al idioma que les impusieron en sus territorios.
“Tienen 500 años de resistencia, de seguir apostando por sus orígenes y su manera de comunicarse. Es un tributo a toda esa gente que ha defendido su riqueza y que merece que le demos trascendencia y valoración”, asegura.
“Pero sobre todo, nuestro proyecto quiere reconectar a la gente, especialmente a niños y jóvenes, con esta parte de la multiculturalidad de México para que tampoco pierdan esas raíces y que comprendan que, entre más conozcamos de todas las culturas, mucho mayor es nuestra riqueza (...) Al final del día, no podemos ‘castellanizar’ una palabra que no es nuestra ni pertenece a nuestra lengua. Pertenece a ellos.”
De unas 250 propuestas enviadas por hablantes de lenguas originarias de todo el país, se seleccionaron finalmente 68 palabras para ‘Intraducibles’, que en el libro están acompañadas por sus ilustraciones y por poemas de la escritora zapoteca Irma Pineda que ayudan a su comprensión.
A continuación, presentamos diez de estas palabras intraducibles a español que suponen auténticas donaciones de los pueblos originarios mexicanos al mundo.
Ndúyuu
Esta palabra en zapoteco se refiere a la acción de colocarse en posición fetal, con las rodillas en el suelo, el trasero levantado y las manos pegadas a la cabeza o torso.
Ndumui
Al dolor emocional devastador se le nombra en lengua otomí con la palabra ndumui, un sentir que se manifiesta desde el estómago hasta el corazón.
Ch’uuk’
Palabra maya que entraña la compañía, la generosidad, la voluntad de compartir. De forma general, invita a hacer un taco con todo lo dispuesto en la mesa; sin embargo, su sentido más profundo hace referencia a sujetar la tortilla y frotarla con otro elemento para que quede impregnada de ese sabor.
Esom
Esta palabra en lengua tsotsil hace referencia a las cosas que aparecen y desaparecen sin motivo aparente; trata una una dimensión donde ha ido lo extraviado.
Makiepë
Para saludar durante las asambleas, en ceremonias familiares o con la comunidad mixe, se dice makiepë. Se trata de un saludo universal que trata de decir “el creador de la vida te cuide…, te guíe y te acompañe”.
B’etsja
En mazahua, se utiliza para referirse a una persona que al mismo tiempo es trabajadora, ligera y rápida para hacer sus tareas.
Pandamojmi
Palabra en mazahua. En Santiago Coachochitlán, Estado de México, si por casualidad tocaras pandamojmi te recomendarían alejarte de las cazuelas, pues es una planta que torna resbaladizas las manos que la tocan.
Esta planta no pasa de los 80 cm de altura, sus flores son color naranja rojizo y, para ser apreciada, se le ve únicamente en tiempo de lluvias.
Ta’kjuii
Palabra en mazahua de respeto a los abuelos. Se dice ta’kjuii para saludar respetuosamente y rendir tributo a quienes, guardianes de la memoria, tejen la trenza de la historia y guían con sus pasos a las generaciones jóvenes.
Al visitar una casa, ta’kjuii manifiesta la alegría de quien llega y el agradecimiento de quien recibe.
Uila
Del náhuatl. Las abuelas y abuelos de Xochitlán, pueblo en la Sierra Norte de Puebla, son los únicos de entre sus habitantes que pueden dar algunos detalles sobre la apariencia del ser llamado uila.
Dicen que es un mal aire, un monstruo, un ser sobrenatural que arrastra una cadena y que solo tiene la mitad de su cuerpo. Cuentan que mirarlo provoca adormecimientos en las extremidades y que solo se le puede ahuyentar con tabaco, sauco, rezos o imágenes benditas. Aunque nadie conoce su naturaleza, todos tienen certeza de su maldad.
Ya bialash
Una profunda expresión en zapoteco que significa “entiendo que no se puede, yo hice todo lo que pude, pero veo que es imposible y me retiro con tranquilidad y paz”.
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