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¿Y EL ´DOCTOR´ HUGO?

Columna: Raymundo Jiménez



Son pocos, muy pocos, los directores o secretarios de Seguridad Pública del estado a los que se les recuerda por haber servido con honestidad y eficacia a los veracruzanos en esa complicada responsabilidad gubernamental. Los peores han sido los arribistas que, originarios de otra entidad, evadieron honrar la oportunidad que generosamente recibieron en el estado que los acogió. Sólo vinieron a saquear y a enriquecerse, coludiéndose inclusive con criminales y delincuentes a los que estaban obligados a combatir, incumpliendo su misión de salvaguardar el patrimonio, la integridad y tranquilidad de las familias veracruzanas.

Uno de los casos más anecdóticos es el del general Mario Arturo Acosta Chaparro, nativo de la Ciudad de México, quien fue recomendado por el entonces gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa, al mandatario veracruzano Agustín Acosta Lagunes (1980-1986).

Entre las pillerías de este militar –uno de los encargados de ejecutar las operaciones represivas en contra de la guerrilla de Lucio Cabañas en Guerrero y otros movimientos subversivos contra el gobierno en las décadas de 1980 y 1990– todavía se recuerda el robo de una colección de armas que horas antes le acababa de mostrar y presumir un prestigiado notario público xalapeño que lo había invitado a cenar en su céntrica residencia.

Otro caso más reciente es el de Arturo Bermúdez Zurita, también oriundo de la capital del país, quien en la administración del exgobernador Miguel Alemán Velasco sirvió como ayudante de su sobrino Sergio Maya Alemán, poderoso subsecretario de Finanzas, y por el cual se vinculó desde la campaña de Fidel Herrera Beltrán, en 2004, con Javier Duarte de Ochoa, quien al suceder al exmandatario cuenqueño en 2010, lo nombró secretario de Seguridad Pública, saliendo inexplicablemente millonario antes de que finalizara el sexenio duartista.

Ahora, paradójicamente en el régimen de la Cuarta Transformación, a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) llegó Hugo Gutiérrez Maldonado, un abogado procedente de Monterrey, Nuevo León. Su primer desliz fue mentir sobre un falso doctorado en Derecho, y su administración estuvo marcada por escandalosos casos de corrupción, desaparición y ejecución de funcionarios, y la muerte de civiles detenidos y recluidos en el Cuartel San José, de Xalapa.  

El 20 de octubre pasado, sorpresivamente, Gutiérrez Maldonado huyó. En su carta de renuncia, argumentó al gobernador Cuitláhuac García que "como bien usted conoce mi situación personal, debo atender cuestiones muy personales que me reclaman e impiden seguir destinando todo el tiempo que este encargo demanda, y he preferido entregarle buenas cuentas con la finalidad de que Veracruz siga en la ruta de mejorar cada vez más la seguridad de la sociedad, por lo que he tomado la decisión de presentarle mi renuncia..."

Ayer, al comparecer ante el Congreso local con motivo del cuarto informe de gobierno, el capitán Cuauhtémoc Zúñiga Bonilla, su sustituto en la SSP, fue duramente cuestionado por el diputado priista Marlon Ramírez sobre diversos contratos asignados, entre ellos los que por 40 millones de pesos se dieron sospechosamente a una casa proveedora de uniformes cuya representante legal, Araly Rodríguez Vez, resultó ser empleada de la SEV ¡con sueldo de 7 mil 200 pesos mensuales!


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