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La esperanza fallida

Columna: Francisco J. Ávila Camberos



En cada elección somos muchos los ciudadanos que nos ilusionamos suponiendo que los partidos políticos ahora sí postularán a los distintos cargos de elección popular a sus mejores hombres y mujeres. A quienes por su capacidad, liderazgo y rectitud ayudarán a sanear al país y así lograremos alcanzar por fin el desarrollo que nuestra patria necesita.

Pero conforme se acercan las elecciones, vemos con pavor como algunos de los precandidatos que empiezan a mencionarse son exactamente los mismos de siempre.

Le apuestan quienes han tenido un pasado oscuro, a que la gente haya olvidado las fechorías que cometieron en cargos anteriores. Seguramente dirán que los ciudadanos les están pidiendo que regresen.

Entendieron mal. Les piden que regresen, pero lo que se robaron.

Varios de ellos deberían estar en la cárcel en lugar de tener la osadía de volver a postularse.

Por otra parte, ante la falta de militantes capaces, los nuevos partidos políticos buscan abanderar como candidatos, no a las personas más preparadas que sí existen en la comunidad, sino a futbolistas, cantantes, cómicos, luchadores y comediantes, que salvo posibles excepciones, no saben nada del cargo al que aspiran.

Los postulan simplemente porque al ser conocidos pueden ganar, aunque no estén capacitados para el puesto. Toman en cuenta que a una parte del pueblo mexicano le encanta el futbol y las telenovelas.

Bien decían los emperadores romanos que para tener contento al pueblo, había que darle pan y circo.

Así vamos a seguir igual o peor, porque varios de estos posibles candidatos han confesado de manera pública no saber absolutamente nada del cargo que pretenden alcanzar; pero eso sí, nos dicen que no nos preocupemos, porque alguien los asesorará.

Esto es absurdo. Es como si una persona inexperta pretendiera tripular un avión para 200 pasajeros y éstos le preguntaran antes de abordar, si tiene la experiencia requerida para hacerlo y el presunto piloto les respondiera que aunque jamás ha tripulado alguno, un asesor le irá diciendo sobre la marcha lo que tiene que hacer.

¡A ver quién es el valiente que se atreve a subir a esa aeronave!

También, es como si una persona que tiene a un familiar gravemente enfermo que requiere una cirugía urgente, lo lleva al hospital y en lugar de atenderlo un médico especialista, le mandan a un cómico para que lo opere.

Cuando le reclaman a éste su irresponsabilidad y falta de ética porque no es doctor; el cómico les responde que no se preocupen, porque va tener un asesor que le irá diciendo sobre la marcha lo que tiene que hacer.

En ese momento el enfermo y su familiar saldrán corriendo del sanatorio para buscar otro más serio.

Igual debería de sucedernos a los ciudadanos cuando los partidos postulan como candidatos a personas totalmente inexpertas ó de plano impresentables por sus actos de corrupción.

Lamentablemente no hay muchas opciones para dónde correr ni de dónde escoger, porque este mal aqueja a la mayoría de los institutos políticos.

Sin lugar a dudas, la próxima elección será la más importante de los últimos años. Por eso necesitamos con mayor razón postular a los mejores ciudadanos y a los mejores líderes, para que sean nuestros candidatos y posteriormente nuestros representantes. Ojalá y los partidos lo entiendan.

De seguir postulando a los mismos de siempre, a los parientes de éstos, a los improvisados, a los delincuentes o a los impresentables; no habrá cambio alguno y el país continuará rodando cuesta abajo sin frenos ni contrapesos, dando tumbos.

Confío en que la ciudadanía despierte y proteste a tiempo exigiendo mejores candidatos, antes de que sea demasiado tarde.

Después, ya no habrá siquiera el derecho a quejarse.

¿No les parece a Ustedes?

Muchas gracias y buen fin de semana.

¡Hasta pronto!


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