Cobertura Qatar 2022

Fuera de la ley nada



Decía el expresidente argentino Juan Perón, “Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada” acuñando con esta frase la más famosa ley de la democracia de todos los tiempos. Aquí en México el presidente Andrés Manuel López Obrador ha sostenido en múltiples ocasiones una frase similar: “Al margen de la ley, nada; por encima de la ley nadie”.

La democracia es precisamente eso acatar la ley, vivir dentro de la ley pero para que una ley exista debieron ocurrir varios pasos; el primero es que esta ley nazca como una necesidad de la ciudadanía es decir que sea necesaria ante un problema social existente con el que urge acabar por alguna razón, que beneficiará a toda la población o en su defecto, si no se trata de un problema, una ley puede surgir para la creación de algo que aún no está regulado pero que igual representa bienestar, es decir, ninguna ley puede representar un perjuicio para alguien, posteriormente este proyecto de ley, debe ser presentado por un legislador que a su vez fue elegido por el pueblo mediante el voto aun cuando sea plurinominal, este legislador o legisladores si es una fracción parlamentaria subirán a la máxima tribuna el proyecto de ley (que puede ser una ley completa o la modificación y/o adición de artículos de una ley que ya existe) para posteriormente y en algún momento del periodo legislativo pueda dictaminarse y finalmente ser votada por el resto de legisladores que obviamente también fueron elegidos por el pueblo y representan los intereses de los gobernados.

Hacer una ley no es nada sencillo, requiere de conocimientos, experiencia, acercamiento con la sociedad para conocer su opinión e impacto en la población, requiere conocer todo el marco legal, es decir, otras leyes que tengan que ver con el tema que se está estudiando para que esté bien fundamentada y tenga una planeación viable en la práctica, todas las leyes que existen cumplen con estos requisitos para ser ley. De esta manera una ley no puede ser ocurrencia, capricho o complacencia para un sector de la población ni debe violarse o ser desconocida por las autoridades pues entonces caeríamos en un estado sin ley donde cada quien hace lo que se le pega la gana, donde gobernar es una simulación que acarrea retrocesos importantes en el avance como sociedad.

Todo lo anterior viene a colación por las expresiones que- referentes a la ley que prohíbe las peleas de gallos en Veracruz -en septiembre pasado hicieron los galleros: “es un capricho de animalistas, de todos modos se hacen peleas clandestinas, porque los galleros no van a dejar de jugar, que se han reducido el número de eventos, sí, pero se siguen jugando. Ahora sí que ¿a qué estamos jugando? ¿Para qué prohibir? ”Agregando que han mandado iniciativas al Congreso local para que los diputados y diputadas las analicen a fin de que se permita continuar con estas “tradiciones mexicanas milenarias”, porque en los últimos tres años se han perdido un promedio de 500 mil empleos al cancelar las fiestas.

Leer estas declaraciones resulta absurdo e irritante aun teniendo una mente abierta y tolerante a cualquier expresión, pues como se explicó anteriormente hacer una ley no es nada sencillo, no obedece a caprichos sino a necesidades de la sociedad como lo es la Ley de Protección a los Animales para el Estado de Veracruz la cual representó años de esfuerzos para ser creada en 2009 y del 2009 a la fecha se ha ido perfeccionando por lo que en poco más de 18 años se logró lo que hoy existe en materia de protección animal poniendo a Veracruz como ejemplo a nivel internacional en el trato ético hacia los animales lo que no solo representa un bienestar para los animales sino todo un diseño de estrategias sociales para erradicar la violencia, el alto índice delictivo, la desigualdad, apostándole a la inclusión, a la educación y a la cultura a través del respeto a los animales.

Y este trabajo no fue de una persona o de un grupo como en muchas otras leyes hubo foros con expertos, mesas de trabajo, encuestas, consultas, sudor, arrastrada de lápiz y todo el esfuerzo humano posible de miles de personas que sumaron en cada proyecto que dio pie a dicha ley y la confianza y honestidad de los legisladores que las impulsaron.

En cuanto a esos empleos que dicen que se perdieron, jamás se vieron reflejados por ejemplo en los estudios de medición de pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) de Veracruz sencillamente porque a Veracruz venían o vienen galleros de todo el país “a jugar” como ellos mismos dicen, era su nidito de impunidad, eso sí siempre enjoyados y ostentando como es su naturaleza, ¿cómo puede llamarse empleo a una actividad donde se maltrata y se le da muerte a un ser vivo por puro placer?, a Veracruz no le representa económicamente nada esta actividad y es grave que en plena pandemia existan ayuntamientos que no sancionen estas peleas clandestinas arriesgando a la población a contraer el COVID.

Hay que recordarles a las autoridades que incluso en 2018 la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó constitucionales los artículos de la Ley de Protección a los Animales en Veracruz que prohíben las peleas de gallos, tras un amparo promovido por los galleros y declaró que ninguna expresión cultural está por encima del sufrimiento animal.

Pero qué saben los galleros de sufrimiento animal si una vida humana no les importa y esto lo supo perfectamente Toñito y sus hermanos, el niño de Acayucan asesinado el año pasado y que era maltratado física, verbal y emocionalmente hasta el cansancio por su padrastro aficionado a las peleas de gallos y obligado por éste a salir a trabajar a sus 10 años exponiéndose a tanto peligros que finalmente lo llevaron a la muerte mientras el hombre holgazaneaba todo el día.

Urge en Veracruz que las autoridades en los tres niveles de gobierno se pongan a trabajar correctamente bajo una gobernanza con sentido humano y social, basta ya de permitir impunidades que hunden al estado en escenarios de violencia y corrupción, fuera de la ley nada.


Más columnas

Maquiavelo

Las mujeres enemigas

Columna: Se dice que...


Luis Alberto Romero

Raúl López Gómez

Más obras en Boca del Río

Columna: Cosmovisión


Raymundo Jiménez

SSP: policía inútil y corrupta

Columna: Al pie de la letra