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Emprender el vuelo



Como padres de familia muchas, muchas veces y a la mayoría de nosotros nos sucede que por lo mucho que amamos a nuestros hijos, caemos en un grande error, los sobreprotegemos, y nos escudamos diciendo a los demás y diciéndonos a nosotros mismos, a mis hijos no les faltara nada de lo que a mí me falto en mi infancia y en mi juventud, nada ni nadie los dañara, siempre estaré para protegerlos, los cuidare durante su camino y no permitiré que tropiecen con nada. 

Ese es precisamente el grave error que cometemos, como dije, en nuestro papel de padres y madres de familia, pero por otra parte, como entrenadores nos pasan situaciones muy similares. 

Toda vez que muchos o la mayoría de nosotros adoptamos un papel paterno o materno según sea el caso y en nuestro afán por transmitir nuestra enseñanza a nuestros alumnos, he visto en muchos casos como sobreprotegemos a los mismos con nuestros tratos, con nuestras palabras a tal grado, que muchas veces se les llega a engañar para tratar de no herir sus sentimientos o su estado emocional. 

Me ha tocado ver entrenadores que llenan de ego a sus alumnos, diciéndoles, nombre, “tú eres bien bueno, nadie te gana”, has superado a muchos grandes deportistas que yo conozco por allí, es más, casi has alcanzado la perfección. 

Recuerdo particularmente un caso muy cercano, en entrenador muy amigo mío, quien obviamente tenía como estrellas de su gimnasio a sus hijos, la mayor una niña con mucho talento y el segundo hijo, muy buen peleador, pero con menos talento que su hermana, sin embargo, este entrenador, se enfocaba demasiado en su hijo, quien no le daba tan buenos resultados como él quería, y cada vez que asistíamos a algún torneo o campeonato, si su hijo perdía, siempre se enojaba, gritaba y vociferaba, no es posible, te robaron la pelea, y un sinnúmero de argumentos de esta índole. 

Sin embargo, aunque su hija realmente le dio grandes resultados llegando a ser campeona nacional en su categoría, la verdad es que no daba la relevancia que se merecía, quizás porque era la niña y no su varoncito, como él deseaba. 

Al hijo lo sobreprotegía hasta el grado de maleducarlo y a la niña no le ponía la atención que se merecía, pasaron muchos años y este joven creció llego a ser adulto y con muchos problemas de personalidad se metió en muchos problemas y situaciones hasta de vicios y aun así, el padre que también fuera su entrenador, lo seguía sobreprotegiendo y justificando y esta joven, a muy tierna edad, se despegó de su familia, maduro de manera notable y logro gran éxito en su vida profesional y persona. 

Una historia que escuche no hace mucho y me impacto por su mensaje fue, como un joven padre, que tenía un hijo de aproximadamente 5 años de edad, decidió llevar a su familia al campo a pasar unos días, cuando caminaba por la belleza de aquel lugar, se topo con un águila, que también estaba empollando a sus aguiluchos, se detuvo a platicar con ella y le dijo, yo también cuido de mi bebe, el águila le contesto, es hermoso cuidar de tus hijos, y que piensas de esta hermosa responsabilidad, el joven le respondió, es muy hermoso ser padre, cuidare a mi hijo toda su vida, no permitiré que nadie lo pueda dañar, seré como un león feroz cuando alguien trate de acercarse a hacerle daño, lo acompañare durante toda su vida, el águila con cara de asombro le contesto, cuando supe que tendría a mis retoños, construí este nido en donde cuido de ellos, lo construí con ramas y hasta con espinas y lo cubrí con mis propias plumas, para que no se dañaran, los alimento y los protejo, pero cuando vallan creciendo, el nido les será pequeño, y las espinas comenzaran a molestarles, será entonces que aprenderán a volar por sí mismos, verán que existe todo una bosque lleno de seres que les servirán para alimentarse, tendrán que construir sus propios nidos y podrán disfrutar de la hermosa independencia que les dará su propia libertad, los enseñare a valerse por si mismos para que en el futuro, no necesiten de mi ni de mi nido, el joven entendió el profundo significado de aquellas palabras y se dispuso a ser el mejor padre del mundo.  

Como padres y como entrenadores, enseñemos a nuestros hijos y a nuestros hijos adoptivos ósea nuestros alumnos a ser águilas libre e independientes forjadoras de sus propios destinos. 


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