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El futuro de México es femenino



El futuro de México es femenino

Dicen que las cosas hay que reiterarlas para que no se olviden…

El desenvolvimiento de la mujer a lo largo de la historia no ha sido fácil. Las mujeres nacimos en una sociedad que nos enseñó a pensar que nuestro desempeño como tal, se encontraba restringido a ciertas actividades, nos encasillaron, nos etiquetaron como el sexo débil y nosotras lo asimilamos, lo creímos y  crecimos así.

            A través de la historia, encontramos mujeres virtuosas, llenas de valentía para su época, como Mary Wollstonecraft, de origen inglés, nacida en 1759, Concepción Arenal, nacida en España en 1820, Simone de Beauvoir, francesa que vio la luz en 1908, por mencionar a algunas, que alzaron la voz para que sus derechos como personas fueran reconocidos, gracias a ellas y a muchas más, que han luchado sin prejuicios y sin temor, hoy nos encontramos aquí escribiendo estas líneas.

            Se ha derramado mucha sangre femenina en el mundo por años, sangre de mujeres que lo único que han pedido son oportunidades para vivir una vida libre, sin ataduras, con tranquilidad y de manera igualitaria en el campo laboral, académico y político con relación a los hombres.

            Mucho se ha logrado a raíz de estos desencuentros sociales con el movimiento feminista. Ahora, las mujeres acudimos a las instituciones académicas de nuestra elección sin discriminación, decidimos nuestro lugar de trabajo, ejercemos nuestros derechos civiles de votar y ser electas en los procesos electorales con libertad, vestimos la ropa que se nos ocurre sin restricción de nuestra identidad, contraemos matrimonio voluntariamente y lo disolvemos cuando consideramos es necesario, tenemos las y los hijos que deseamos, decidimos sobre nuestro cuerpo y preferencia sexual, nuestra presencia en la sociedad es notoria, ya no vivimos más bajo la sombra patriarcal.

            No obstante, ahora en esta segunda década del s. XXI, pedimos que nos dejen de tratar como objetos y nos dejen de violentar, pedimos que nos dejen de acosar sexualmente, de violar, de golpear física y psicológicamente, que nos dejen de matar.

            La violencia contra la mujer siempre ha existido, no es tema nuevo, solo que hoy, dado que tenemos un lugar relevante en la vida pública de la sociedad, se ha visibilizado y algunas mujeres nos sentimos con la fuerza interior suficiente, para decir ¡Basta!, para decir ¡Basta! no solo por nosotras, si no por todas aquellas que aún no se han decidido a salir de su círculo de confort.

            Requerimos de gobernantes con empatía -mujeres y hombres- a los derechos humanos de las mujeres, para que a través de políticas públicas dirigidas a erradicar la violencia contra nosotras, se elimine el comportamiento violento machista que persiste en el día a día y que nos lacera en nuestra integridad y dignidad.

            No queremos un discurso político que agrade al electorado femenino y a las masculinidades disidentes, queremos programas públicos a favor de la mujer de aplicación real, que se impulsen con el suficiente presupuesto y que los órganos de gobierno de primer nivel tomen seriamente con compromiso las riendas de su implementación.

            Se creó el Instituto Nacional de la Mujer para el efecto de cuidar entre otras cosas, la implementación y ejecución de las políticas públicas en materia de mujeres, sin embargo, no es autónomo y no cuenta con el suficiente presupuesto para aplicarlo a su libre albedrío en su funcionamiento. Lo mismo sucede con los Institutos de la Mujer estatales y municipales, a quienes no se les da la importancia necesaria, dentro de la estructura gubernamental, son una institución decorativa, que por exigencia constitucional debe existir por tratarse de “mujeres” y cumplir con el requerimiento feminista.

            Se identifica de manera cromática la vida de las mujeres, color naranja para identificar la violencia contra ellas, morado para identificar la lucha por la igualdad de sus derechos, y verde en relación a la petición de despenalizar la interrupción del embarazo, esto se torna a juego por el grupo hegemónico masculino, compuesto por mujeres y hombres. La violencia, la igualdad y el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, no tiene color, dejemos a un lado los estereotipos de género y trabajemos a favor de una vida igualitaria.

Aun cuando en el Plan Nacional de Desarrollo [PND] 2019-2024, se reconoce como relevante que  los crímenes que causan mayor exasperación social son los delitos sexuales, la violencia de género en todas sus expresiones, entre otros, y que de hecho, se mencione que se trabajará en disuadir a los autores de conductas delictivas de su reincidencia mediante intervenciones restaurativas, orientadas a su protección, resocialización y a la reparación del daño cometido a las víctimas. Este discurso político a favor de las mujeres, dista mucho de ser una realidad.

María Salguero, ingeniera geofísica y creadora del mapa interactivo más completo de feminicidios en México, considerada como una de las 100 mujeres más poderosas en nuestro país por la revista Forbes, manifestó en entrevista realizada por un diario Chileno que el gobierno mexicano no tiene ninguna estrategia para atender la violencia contra las mujeres ni en el hogar, ni en el espacio público y que es más, existe mucha negación para admitir que se tiene un problema social importante.

Tristemente Salguero agrega que: “México no es un lugar seguro para las mujeres y así lo demuestran las cifras cuando nos revelan como nos matan, nos violan, nos asesinan y nos hacen desaparecer en este país…En México mueren 10 mujeres al día y el 90% de los agresores esta impune…”.

Hoy por hoy, parafraseando a Catalina Aguilar Mastretta, el futuro de México es femenino porque en su presente nos queda lejos esa inclusión. La inclusión cabal del cincuenta por ciento de la población en las posibilidades completas de la sociedad, es indispensable para la subsistencia de su cien por ciento dentro de ella.

Las mujeres debemos empezar por nosotras mismas haciendo equipo con nuestras congéneres, siendo sororas y creyendo en nosotras mismas, dejando a un lado las diferencias y el egoísmo, si dignificamos a una, nos dignificamos todas y visibilizamos la necesidad de la igualdad sustantiva en todos los espacios.

Este año 2024, Alguien como tú seguirá impulsando la inclusión igualitaria en los espacios públicos y la dignificación de la mujer en el respeto de sus Derechos Humanos…

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