El buen uso de la propaganda política



Hasta ahora, no he sabido que los órganos electorales consideren el cubrebocas, la mascarilla o los frascos de gel para las manos como un medio de propaganda política, pero bien podrían acordar con los representantes de los partidos políticos que su uso y distribución sean obligatorios.

Estamos a cien díasde que en el país inicien las campañas de los candidatos a diputados, así como a presidentes municipales (en algunos estados, también a gobernadores), y si bien hay límites en el gasto para propaganda política, a diferencia del pasado cuando se botaban millones de pesos en los más diversos artículos, de todos modos,los partidos y sus candidatos harán una considerable erogación para tratar de ganar adeptos.

Recién encontré tirada en la puerta de mi domicilio una revistilla del PVEM con información sobre la protección del medio ambiente como la mejor manera de prevenir una pandemia, lógicamente referida al Covid-19. Una manera inteligente, pensé, de hacer propaganda sin que acusen a ese partido de estarla haciendo en forma adelantada. Pero al menos, me dije, están realizando un buen uso del recurso, porque no está por demás informar suficientemente a la población sobre lo que es el virus, las consecuencias del contagio y la mejor forma de protegerse.

En el calor de las batallas políticas, casi nunca nos paramos a reparar que ese dinero que se cuelga en forma de banderines, de pendones, que se exhibe como pancartas, en grandes espectaculares, en enmicados en los taxis, en lonas en los camiones y en muchas otras formas, ese dinero sale de nuestro bolsillo, del pago de nuestros impuestos.

Ya no da tiempo para que, ante la nueva circunstancia que vivimos, el INE y el OPLEV establezcan una normatividad que obligue a partidos y a candidatos a invertir parte de los recursos para propaganda en artículos que sirvan y ayuden a la población a protegerse del Covid y que se repartan, como por ejemplo paquetes o cajas de cubrebocas, de mascarillas o de botes de gel, pero los dirigentes de los partidos sí pueden tomar la iniciativa, para que ese dinero no termine en la basura.

En el pasado, muchos lo deben de recordar, sobre todo el PRI y sus candidatos repartían llaveros, destapadores, lapiceros, cuadernos, relojes, ceniceros y un sinfín de chucherías como forma de propaganda, artículos que luego fueron sustituidos por bolsas, mandiles, playeras, gorras, paraguas, chamarras... 

Pienso como elector. A mí y a mi familia no nos caería nada mal que los partidos, en lugar de regalarnos un cartoncillo con alguna leyenda y la cara del candidato o candidata (¡horror!), que tiraríamos enseguida al bote de la basura, nos dieran gel, cubrebocas, mascarillas, guantes protectores, tapetes para la entrada de la casa, y hasta se los agradeceríamos, porque son artículos necesarios, indispensables, de uso obligatorio, que para obtenerlos requieren de hacer uso del bolsillo, cada vez más vacío por el alza de los precios, como el del gas y la gasolina, que acaban de aumentar, así como por el consumo de energía eléctrica y productos alimenticios.

Es hora de pensar que la economía del país, y consecuentemente la de los electores, sufre la crisis económica, en parte derivada de la crisis sanitaria por el Covid-19, y que hasta el último centavo que se use en el proceso electoral, concretamente en la propaganda, debe tener el mejor uso, que incluso ayude la economía familiar.

Sé que casi clamo en el desierto, pero no dejo de ser optimista de que algo bueno puede pasar sobre el tema de este día.


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