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¿Deportistas o dirigentes políticos?



¿Deportistas o dirigentes políticos?

SER O NO SER, ESA ES LA QUESTIÓN” (Hamlet-W. Shakespeare)

Estamos en tiempos pre electorales y no podemos sustraernos de este tema, sobre todo cuando se involucran personas del medio deportivo.

A lo largo de los tiempos hemos sido testigos de cómo hay una metamorfosis de deportistas que de pronto se convierten en dirigentes deportivos o en políticos.

Y no se me mal interprete. Todos tenemos derecho a ser parte de la administración tanto deportiva como política, a intentar ser parte de un gobierno o de una dirigencia en cualquier ámbito para así ser parte del servicio al pueblo.

El meollo del asunto es cuando esa transición, se da cuando terminan su carrera deportiva e inmediatamente pasan a otro nivel, que en la mayoría de los casos le es desconocido o para decirlo mejor no están preparados.

Existe un pensamiento, en muchos casos erróneo, de que nadie puede entender mejor a un deportista que otro deportista. Aquel que ha conocido todos los problemas, carencias, faltas de apoyo, no tener las instalaciones adecuadas para entrenar, sin recursos para su fogueo, sin becas, aquel que sabe los sacrificios y esfuerzos que hay que hacer para lograr las metas y propósitos, se presupone que entre los que ya pasaron por eso y los que están en el camino debe haber cierta empatía.

En muchos casos, desafortunadamente muchos, la realidad es otra y se convierte en una pesadilla.

Hemos sido testigos de cómo los ex deportistas en lugar de apoyar a sus pares se convierten en piedras de tropiezo.

El error es que llegan al cargo o puesto sin la preparación requerida y solo se apoyan en su experiencia deportiva qué, aunque es importante no es suficiente.

Y eso hace que su desempeño como dirigente deportivo o como político sea ineficiente.

Bien decía el Ex Presidente Miguel de la Madrid: “LA INEFICIENCIA ES UNA FORMA DE CORRUPCIÓN”.

Pero no se puede generalizar, también hemos visto a muchos deportistas de alto nivel que a la par, o cuando terminan su carrera, tienen una formación académica, profesional que les permite acceder a puestos gerenciales o de las administraciones gubernamentales o de instituciones u organizaciones y ahí siguen “nadando como peces en el agua”, la razón su preparación, desarrollo y capacitación para el puesto.

No es casualidad que en otros países todo deportista universitario debe cumplir con los requisitos académicos, si no, no pueden avanzar en su carrera deportiva por muy brillantes que sean en el deporte. Es así que cuando terminan su carrera deportiva tienen un bajague que les permite acceder a otros niveles profesionales.

En nuestro caso, que es lo que nos ocupa, lo malo de nuestra política o de las administraciones deportivas o de gobiernos es que muchas veces solo consideran al atleta por su fama y presencia en los medios y los utilizan para captar votos y luego cuando los ponen en el puesto no les dan el recurso para el desempeño de sus funciones y es ahí donde el deportista se convierte en un mal directivo o un mal político.

Muchos ex deportistas que llegan a cargos directivos o de gobierno pasan desapercibidos por su deficiente o mala administración. Pasan “sin pena, ni gloria”. Lo peor es cuando los que aspiraban a ser beneficiados, apoyados por sus gestiones se desilusionan y solo les queda expresar: “ESTABAMOS MEJOR CUANDO ESTÁBAMOS PEOR”. Triste situación.

Vivimos en un país donde nadie está donde debe estar.

Por eso decía el Maestro Bartolomé Padilla: “PERO MÉXICO ES DE CORCHO, NO SE HUNDE”

Necesitamos dirigentes, administradores, gobernantes que estén debidamente preparados para el desempeño de la función que le otorguen, no importa si no fueron deportistas de elite.

Nuestro deporte requiere administraciones y dirigencias eficientes. De otra manera seguiremos teniendo los mismos resultados.

Pero esa es nuestra opinión, ¿y usted qué opina?

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