“EL PRECIO DE LA EDUCACIÓN SOLO SE PAGA UNA VEZ, EL PRECIO DE LA IGNORANCIA SE PAGA TODA LA VIDA”
Una de las interrogantes que nos hacemos los entrenadores, los dirigentes deportivos y los padres de familia es: ¿Qué tanto afecta a nuestros deportistas él ser sometidos al stress del entrenamiento y de la competencia en edades tempranas?
Durante mucho tiempo se ha debatido sobre este asunto. Los técnicos y los metodólogos han realizado estudios e investigaciones al respecto.
Esto ha hecho que las políticas deportivas cambien en diferentes épocas.
Nos tocó el competir en los Juegos Nacionales del DIF allá por los años 70.
Ahí participaban niños desde 6 años y menos hasta 14 años, con el tiempo cambiaron las políticas y desapareció el evento.
En los mismos 70 la FMN organizaba campeonatos nacionales desde la categoría 9-10 años.
Más tarde en los 90 la FMN consideró que era mucha la presión para los menores y desapareció los campeonatos nacionales y la participación en los eventos internacionales para la categoría 11-12, la intención era quitar presión a los deportistas y que su proceso de formación fuera más mesurado.
Ahora la CONADE organizadora de los Juegos Nacionales determinó que en la natación no participara la categoría 11-12.
Pero una vez más la FMN ha determinado abrir su afiliación a nadadores desde 8 y menores, 9 y 10 años y además organiza una Copa Nacional para las categorías menores
Muchos estudios e investigaciones se han hecho al respecto.
En mi archivo encuentro una investigación de los maestros españoles Virginia Posadas y Francisco Javier Ballesteros, ellos después de una ardua tarea llegaron a las siguientes conclusiones:
“Si bien es cierto, que todo deporte necesita de la competición, puede ser que se esté tratando el tema de una manera errónea, y que no sea lógico que un niño de tan pequeña edad sienta tales presiones cuando se enfrenta a otros deportistas semejantes.
Los niños no entienden esta edad como un período de formación integral, sino como otra etapa más en la que su obligación es la de obtener resultados, imponerse a sus compañeros, en definitiva: ser los mejores.
Esta concepción del deporte de tan pequeños practicantes, viene inculcada por la sociedad, por sus superiores... Así vemos como una de las causas que le provocan más estrés al niño es hacerlo bien por el que dirán de sus padres. En este sentido podemos decir que todos los que fuimos deportistas en tales edades, al llegar a casa se nos preguntaba: ¿has ganado? Y no se nos hacían preguntas como: ¿te lo has pasado bien? ¿lo has hecho bien? ¿...? preguntas que denotan lo que esta sociedad espera del deporte, sea en la fase que sea.
Así, no es extraño que todo deportista, sienta la necesidad imperiosa de ganar, sea cual sea su estado, en lugar de tratar la competición (al menos en edades tempranas) como otro entrenamiento más, al cual no deben de tenerle ningún miedo, pues van a hacer lo que hacen tantas veces a lo largo del año, es decir nadar como mejor sepan y sin ningún tipo de presión.
Por lo tanto, si lo que más estrés produce a nuestros pequeños deportistas es lesionarse, no nadar bien, cometer errores, es aquí donde deberíamos trabajar con ellos.
No deben preocuparse por el resultado, rendimiento, sino por la experiencia de competir, divertirse con ella y aprender a disfrutar en ella. Llevan toda la semana, mes, etc., entrenando y ahora van a demostrar lo que han hecho, no debe suponer estrés, sino ilusión, y es ahí donde debemos replantearnos nuestro trabajo como entrenadores.
Debemos reflexionar sobre el pensamiento que dice:
“TODOS COMETEMOS ERRORES, PERO NO TODOS APRENDEMOS DE ELLOS”
¡Los invitamos a estar siempre EN SUS MARCAS!
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