Callejón de la Campana: Entre el danzón y el deterioro en pleno corazón de Veracruz

El Callejón de la Campana en Veracruz, antes lleno de historia, ahora enfrenta abandono y consumo de drogas.

Veracruz | 2024-09-02

Es el callejón de una campana a la que nadie hace sonar, atrás de un exconvento en el que nadie oficia misas porque desde el siglo 19 dejó de serlo, y de la que se han apoderado algunas personas que usan las bancas para consumir sustancias prohibidas, al decir de los caminantes frecuentes.

El Callejón de la Campana es parte de la Plazuela del mismo nombre, en la manzana que forman las avenidas Independencia a Zaragoza y de Arista a Serdán, a espaldas del Exconvento de Santo Domingo.

DE LA MESURA A CAMPANA

El investigador Ricardo Cañas Montalvo recuerda que originalmente, en el siglo 19 inició lo que se conoció como Callejón de la Mesura, donde se encontraban locales y negocios que tenían pesas y medidas de todo lo que la gente necesitaba comprar o vender.

De ahí el nombre de Callejón de la Mesura.

"En este sitio se construyó por parte de los dominicos una torre con una campana para llamar a los servicios religiosos, porque la iglesia del convento no tenía un campanario.

"Cuando Benito Juárez hace la expropiación de los bienes del clero, el edificio pasa a ser propiedad del gobierno y posteriormente vendido a particulares; la campana se quedó ahí y por eso, de origen toponímico se empezó a llamar a ese sitio la Plazuela y Callejón de la Campana, ya no más Callejón de la Mesura", señala Cañas Montalvo.

Deja en claro que el inmueble tenía originalmente 3 entradas exactamente igual como el Callejón de la Lagunilla.

Hoy sólo queda la entrada que va desde Serdán hasta Arista, pero se pierde en el amplio patio central por el que también se accede por la calle Mariano Arista.

El investigador añade que hubo una entrada más, que conectaba la plazuela hacia la calle Serdán.

"Exactamente a espaldas de donde se ve el Convento de Santo Domingo había un callejón que también fue vendido en la época juarista y lamentablemente perdió una entrada lo que era la Plazuela de la Campana, quedando únicamente las 2 entradas corridas que hoy en día es el Callejón de la Campana, antiguo Callejón de la Mesura", precisa Cañas Montalvo.

DANZÓN Y ENERVANTES

Un día a la semana, cuando el sol empieza a ocultarse, personas amantes del danzón acuden a la Plazuela de la Campana para bailar algunas, para ensayar otras y para aprender las que quieren experimentar.

Conviven con cordialidad bailadores de distintas edades, desde adolescente hasta maduros y algunos adultos mayores que aún sienten la pasión por el danzón.

Sin embargo, a quienes pasan por el callejón en las mañanas e incluso a mediodía no les agrada hallar a personas que consumen estupefacientes en las bancas metálicas y que increpan con palabras altisonantes a quienes se sientan ahí.

Se dice que algunas duermen y no se meten con nadie, pero que otras son groseras y se expresan con un repertorio capaz de ruborizar al mítico Pepito.

Es una plazuela con callejón en el que lo mismo se esconden estudiantes que trasnochado con ansias de curarse la cruda.

Historia, danzón y teporochos en el mismo espacio, en diferentes horarios.

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