Llega a Museo del Prado

Biombo mexicano, obra invitada del recinto

México | 2021-04-21 | Agencias

Por un lado, la apacible vida de la Ciudad de México vista desde las alturas y, por otro, la encarnizada lucha por el control de la ciudad de Tenochtitlan: el Museo del Prado de Madrid muestra un excepcional biombo del siglo XVII como obra invitada para acercar al visitante el desconocido arte americano de la época.

El biombo, restaurado por el museo a lo largo de casi un año, pertenece a una colección privada y será una de las piezas fundamentales de ‘Tornaviaje’, la exposición de arte americano que el museo presentará este otoño: “Es una obra absolutamente excepcional”, ha dicho el director del museo, Miguel Falomir.

La obra es “una excepcional ocasión para disfrutar” del arte americano que llegó a España entre los siglos XVI y XVIII, cuando en los territorios españoles no se ponía el Sol.  El arte americano era entonces mucho más numeroso que el europeo, según ha explicado Falomir. “(En aquella época) llegaron más obras artísticas americanas a España que flamencas o italianas”.

Valor

Hasta la fecha han llegado muy pocos de estos ejemplares de biombos y, aunque se desconoce su origen, probablemente fueron un regalo de la Ciudad de México al virrey español.  Este tipo de piezas son muy valoradas, en 2019 se subastó en Sotheby’s un ejemplar similar con una estimación entre 3 y 5 millones de dólares.

La obra presentada este martes, de gran formato, forma parte del programa de obras invitadas en el museo gracias a la Fundación de Amigos del museo y estará expuesta en la sala 16A hasta finales de septiembre, cuando abra “Tornaviaje”, la exposición temporal de otoño, con la que el museo quiere abrir su colección a nuevas geografías.

La pieza, de gran formato y pintada por ambos lados, tiene un armazón de madera, paneles de lino pintados con óleo y ha sido objeto de un “laborioso proceso de restauración”.

Biombo de la Conquista de México y La muy noble y leal ciudad de México’ ha sufrido mucho hasta llegar al taller de restauración del museo: tenía numerosos repintes, agujeros y varios de sus paneles se habían desprendido.

Además de eliminar repintes, barniz y la suciedad del paso de los años, ha sido necesario reproducir gran parte del marco de pan de oro que se había perdido, según ha explicado durante la presentación María Álvarez Garcillán, restauradora de la pinacoteca.

La obra, igual que el Jardín de las Delicias, solía usarse como “pieza de conversación”, que se usaban en reuniones sociales para generar conversaciones en torno a las escenas representadas, según palabras de Falomir.

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