Feminicidio de Ana Bertha ocurrió tras omisiones de la fiscalía, aseguran

Orizaba | 2021-05-15 | Nora Gabriela Lira

El feminicidio de Ana Bertha, de 40 años, el pasado 10 de mayo, es una muestra más de la omisión de las autoridades al atender denuncias por violencia en contra de las mujeres, ya que el 4 de mayo ella recurrió a la Fiscalía para pedir protección para ella y sus dos hijos  menores de edad tras haber sido objeto de agresiones físicas por parte de su esposo, Evaristo "N".

Sin embargo, sin haber recibido la protección, regresó a la casa familiar y el 7, al enterarse su esposo de la denuncia, la volvió a golpear y al ver que no reaccionaba la llevó al hospital, donde entró en coma y murió tres días después.

“Obviamente no se implementaron las medidas que requería la víctima, así como tampoco se realizó una adecuada valoración del riesgo que  ella corría con el agresor, porque los resultados saltan a la vista”, señaló Luz María Reyes Huerta, abogada del Colectivo Feminista Cihuatlahtoli.

Consideró que Ana Bertha debió haber sido enviada a un refugio, pero no se hizo y ella perdió la vida.

Desgraciadamente, destacó, Ana Bertha murió a manos de esta violencia machista que no cesa en el estado de Veracruz, que pese a la alerta de género y los reclamos que diversos grupos feministas realizan día a día en el estado, no se encuentra con la respuesta de las autoridades de ningún nivel.

Recordó que en el 2020, Veracruz se ubicó en el segundo lugar nacional por feminicidios, pero por lo que se  ha visto en lo que va del año, no se bajará de ese deshonroso lugar.

A la vez, reconoció, esto hace ver que no se están tomando las medidas necesarias para detener la violencia feminicida, aunado a que tampoco se le está sacando provecho al refugio estatal, que no está siendo ocupado para lo que debería.

Señaló que a Ana Bertha le tuvieron que haber recibido su denuncia y establecido medidas de protección, por ejemplo enviando un oficio a la policía municipal para que le proporcionara auxilio cuando ella lo requiriera.

Agregó que en estos casos se debe hacer una valoración del riesgo de la violencia, si la mujer refiere que no es la primera vez, si el tipo es agresivo, si porta un arma, si ella teme por su seguridad personal o la de sus familias; es decir, se debe seguir todo un protocolo y ver que hay un  riesgo, preguntar si hay un lugar al que pueda acudir o si es necesario canalizarla al refugio estatal, lo que no ocurrió en este caso, pues regresó al domicilio del agresor y terminó siendo víctima fatal.

La abogada reconoció que en este caso hubo una omisión de la fiscal al no analizar adecuadamente el riesgo que corría la mujer al regresar con su agresor.

.
.