Resistencia civil; movilización ciudadana y social

Veracruz | 2021-01-26 | Rafael Arias

Sigue mal en peor. Contagiados y difuntos. Inseguridad y homicidios. Alertas simuladoras. Abandonados, e incinerados. Velorios ausentes. Más desempleo, pobreza y miseria. Incapacidad gubernamental, frente a creciente inconformidad social.

Hechos y condiciones, confirman y reafirman; o descartan y renuevan lo aprendido. Oportunidad, para pensar y reflexionar, breve y rápidamente, sobre lo que sucede y trasciende. Concretamente, la urgente necesidad de más y mejor participación y evaluación ciudadana y social, que consolide logros y avances, y también, que facilite corregir errores, evitar pérdidas y retrocesos. Ajuste para, en verdad, gobernar al gobierno y asegurar buenos resultados.

En muchas partes los gobiernos dominantes, se acompañan y someten a múltiples formas y expresiones, de la voluntad ciudadana y social. Se habla, de avances democráticos; y también, por desgracia, de inocultables retrocesos y decepciones, ejemplos de ineficiencia y delincuencia gubernamental, corrupción y abuso del poder público.

En todo caso, expresión dialéctica del origen y destino.

Más aún, cuando características y condiciones gubernamentales, hacen inocultable y evidente, que se empeora; ante la presencia e influencia de crisis económica y finanzas públicas, inseguridad y, sobre todo, de insuficiencia del sector salud.

Tiempos de desigualdades e injusticias, de predominio de limitaciones y sacrificios. Y también de esfuerzos y realizaciones, de renovadas esperanzas.

En esta perspectiva, ante la necesidad de cambio y transformación, es frecuente encontrar expresiones y propuestas que se repiten a lo largo de la historia. Expresiones basadas en derechos y libertades ampliamente aceptadas y, se espera y exige, que estén debidamente garantizadas; como la que establece la prioridad, de respeto y garantía a la vida, salud y patrimonio de todo ser humano; la que garantiza, derechos y obligaciones, ciudadanas y sociales; la que precisa soberanía y origen de la representación y el poder públicos; la que estipula la existencia y necesidad de orden y organización públicas; o la que asegura, que nadie está obligado a sostener o apoyar gobernantes ineptos y corruptos.

Así, ¿se debe apoyar y sostener malos y peores gobiernos? ¿En los comprobados desgobiernos, se debe permitir y facilitar costosa y perjudicial presencia de deshonestidad, irresponsabilidad, incapacidad, corrupción y falta de buenos resultados?

O por el otro lado, aunque sean pocos o excepcionales, imprescindible distinguir y reconocer lo bueno de esos gobiernos. ¿Confirmar, esfuerzos y acciones? ¿Qué hacer ante esfuerzos y resultados positivos? ¿Cómo asegurar y aprovechar esos contados logros y avances? ¿Hay que perderlos y desperdiciarlos?

En todo caso, no hay duda que es perjudicial, sostener y padecer pasividad, desinterés y exclusión, de la ciudadanía y la sociedad, origen y destino de todo gobierno.

Acción y reacción, ciudadana y social

Hay, numerosas formas de facilitar esa apreciada presencia; pero también las hay, de obstaculizarla y negarla.

Destaca de entre ellas, la oración de Gandhi, que vale la pena citar, leer y valorar. Recuérdese que en esencia, su conocida e influyente doctrina y comportamiento, se han definido como acción y movilización de protesta antiviolencia, para obtener justicia, progreso y bienestar político y social. Misma que, a la vez, sostiene una actitud pacífica, de conciliación y reivindicación, de libertades y derechos.

Así oraba Gandhi:

Señor...

Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la razón.

Si me das éxito, no me quites la humildad.

Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás.

No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.

Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.

Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.

Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.

Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.

¡Señor... si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!

De la resistencia a la desobediencia

Organización y movilización civil, es fundamental en nuestro tiempo.

Estos y otros temas, han sido abordados por estudiosos de las expresiones civiles, como Armando Rendón Corona, quien desde 2011, señala aspectos importantes que hay que considerar, para apreciar los alcances de esta influencia presente y creciente.

Así, en su artículo, Gandhi: la resistencia civil activa 2011, el citado autor abunda en estos temas. Destacando, lo referente a la resistencia civil, ya que hay que distinguir la activa, de la pasiva.

En la activa, son inaceptables conformismo y resignación. Por tanto, organización y movilización son impulsadas por verdad y justicia, frente a opresión y abuso de la autoridad, destacan, por medios no violentos, tradicionalmente desobediencia, y no cooperación; y en la actualidad, se agregan con más frecuencia, denuncia, suspensión de actividades, movilización y hasta boicot.

Destacan a este respecto, los esfuerzos por mejorar o crear un nuevo orden social, basado en libertades y derechos humanos y sociales.

En palabras de Gandhi: “Para mí el poder político no es un fin, sino uno de los medios de capacitar a la gente para mejorar su condición en todos los aspectos de la vida…” (Polis vol.7 no.1 México ene. 2011)https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-23332011000100004

Mucho de qué hablar, sobre acierto y error, hecho y pendiente.

Ante la posibilidad de padecer malos y peores gobiernos, se deben multiplicar y ampliar los espacios de dialogo y debate, para que se haga presente, la imprescindible participación y evaluación ciudadana y social; para considerar y aplicar, propuestas y acciones pertinentes.

Participación ciudadana y social, verdadera y permanente, no solo ocasional, cada tres o seis años, en tiempo de elecciones.

Participación determinante. Sobre todo, ante contextos adversos, de múltiples crisis y pandemia, cuando la realidad muestra que se va de mal en peor.

-Academico.IIESESUV @RafaelAriasH,Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasH

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