Cuando cambian la historia patria

Veracruz | 2022-10-15


Cuando estudié la primaria, hace ya muchos años, cada 12 de octubre conmemorábamos con gran solemnidad el descubrimiento de América. Este evento era considerado por todos como altamente positivo, porque  permitió fundir distintas culturas, dando origen al mestizaje, llamado por el filósofo y educador José Vasconcelos: La raza cósmica.

Nos emocionaban nuestros profesores cuando relataban la tenacidad de Colón para  llevar a cabo su sueño de descubrir una ruta más corta hacia las Indias, para llevar a Europa las especias, tan demandadas en esa época.

Tuvo que luchar contra las intrigas palaciegas y la opinión de quienes creían que la tierra era plana.

Finalmente la Reina Isabel de Castilla creyó en su proyecto y se dice que hasta empeñó sus joyas para financiar la expedición.

Pretendiendo llegar a las Indias, se encontró en el camino con nuestro continente, lo que les permitió a los ahora llamados pueblos originarios conocer la cultura europea y mediante la combinación de ambas se mejoraron ambas.

Mucha fe, visión y arrojo debió tener Cristóbal Colón para embarcarse junto con su tripulación en tres pequeñas carabelas, que movidas solamente por la fuerza del viento surcaron el  Atlántico hacia lo desconocido, navegando casi 3 meses antes de encontrar tierra firme. 

Con el descubrimiento llegó la conquista y aparejada a ésta enfermedades que aquí no se conocían y también derramamiento de sangre por las batalla que libraron  conquistadores y conquistados. 

En  lo que ahora es México, los aztecas fueron derrotados, pero al mismo tiempo paradójicamente fueron liberados los pueblos que antes ellos oprimían.   

Tras el descubrimiento llegaron a América el idioma y la religión cristiana que se constituyeron con el tiempo en lazos de unión y de identidad entre los pueblos que habitaban el continente americano que por cierto hablaban diferentes lenguas y  profesaban diferentes religiones. También llegaron con los conquistadores la rueda, el arado, las escuelas, los orfanatorios, la imprenta, los hospitales, los asilos, las universidades, los animales de tiro, el ganado bovino y el porcino.

En cuanto a construcción se refiere, llegaron las calzadas, el hierro, los acueductos, las bóvedas y el arco de medio punto.

Si bien hubo quienes abusaron de  los pueblos conquistados,  también llegaron otros como  los frailes quienes con una vocación de servicio aprendieron las lenguas originarias, recogieron sus conocimientos y los publicaron, lo que enriqueció la ciencia médica de entonces.

Dichos frailes también enseñaron a los naturales a cultivar la tierra con mejores técnicas, a elaborar artesanías y otras actividades que les proporcionaron un mejor nivel de vida.

Mientras aquí se practicaban los sacrificios humanos y hasta el canibalismo, los frailes trajeron un Dios que se sacrificaba a sí mismo para redimir al género humano. Menuda diferencia respecto a las religiones  autóctonas.                                                                                                                           

Para moderar los excesos que trae cualquier conquista, los reyes españoles promulgaron las Leyes de Indias para proteger a los naturales de los abusos. Por cierto, dichas leyes fueron de avanzada para su época, cuando no existía siquiera una remota noción de los derechos humanos.  

Narro lo anterior, porque en lugar se sentirnos hermanados por la cultura hispánica; la política surgida en los últimos tiempos nos ha llevado a renegar de una de nuestras raíces, sobredimensionando lo negativo  del descubrimiento y conquista de América, al mismo tiempo que  minimizando o  ignorando lo positivo que también nos trajo lo que hasta hace poco se denominó el encuentro de dos mundos.

La política de divide y vencerás se ha aplicado últimamente para desunir y polarizar  lo que por su propia naturaleza debería de estar unido, hermanado y  fusionado.

Tanto divisionismo sembrado ha dado frutos amargos como el rencor social que padecemos. Nuestro gobierno se ha enemistado con España y la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México ha mandado retirar por sus pistolas la estatua de Colón y las de los frailes que junto a  dicho monumento se encontraban, desconociendo así su labor de defender, cristianizar y culturizar a los pueblos originarios.

Cuando triunfan el odio, las ocurrencias, los rencores y la ideología socialista, surgen estos tristes resultados.

Enfrentados y divididos, siempre seremos presa fácil de quienes buscan la manera de  controlarnos.

¿No les parece a Ustedes?.

Muchas gracias y un buen fin de semana.

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