Genera conciencia mundial

1 de diciembre, Día Mundial del Sida

Desde 1988, cada 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial del SIDA, el cual evoca no solo a las más de 25 millones de personas que han muerto por la enfermedad, sino también da a conocer los avances contra la pandemia de VIH que aún persiste en el mundo.

Este año, aunada al nuevo coronavirus, el también conocido como Día Internacional de la Acción contra el SIDA, tiene como lema ‘Solidaridad mundial, responsabilidad compartida’ implementado por la ONU, organización que compara y visibiliza a la enfermedad con el COVID-19, ya que ambas destacan problemas fundamentales como la desigualdad, derechos humanos, protección social, entre otros factores.

“La salud es un derecho humano. La salud debe ser una de las principales prioridades de inversión para lograr la cobertura sanitaria universal. En este Día Mundial del Sida, reconozcamos que, para superar la COVID-19 y poner fin al Sida, el mundo debe ser solidario y compartir la responsabilidad”, expresa el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, sobre la fecha conmemorativa.


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A salvo

En su sitio web, la Organización de las Naciones Unidas resalta el informe de ONUSIDA, ‘Vencer las pandemias con las personas en el centro de la respuesta’ (Prevailing against pandemics by putting people at the centre), con el cual pide a países una inversión mayor relativa a pandemias e invita a adoptar un nuevo conjunto de objetivos para el VIH, “exigentes y ambiciosos”.

“Si logramos hacer realidad dichos objetivos, el mundo volverá de nuevo a la senda de lo programado para poner fin al sida como amenaza para la salud pública para 2030”, asegura Naciones Unidas.


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Por su parte, ONUSIDA resalta que la enfermedad por el nuevo coronavirus demuestra que ‘nadie está a salvo hasta que todos estamos a salvo’, por lo que pone como claves la eliminación de estigmas y, sobre todo, la discriminación, ya que la pandemia actual ha revelado ‘enormes desigualdades’ que azotan a ‘los más débiles y vulnerables’.

“Todos hemos visto cómo la crisis de la COVID-19 ha exacerbado los desafíos a los que se enfrentan las personas que viven con el VIH, las mujeres y las chicas, y los grupos de población clave. Entre los grandes retos que se han visto magnificados está el de acceder a una atención sanitaria que salva vidas, lo cual se ha tornado aún más complejo”, explica la organización.

“Del mismo modo, hemos comprobado con qué magnitud las desigualdades sociales y económicas han aumentado la vulnerabilidad al VIH de los grupos marginados. Sin embargo, esta crisis también pretende llamar nuestra atención para que actuemos, se nos presenta como una oportunidad para hacer las cosas de forma diferente: bien y juntos. En muchos aspectos, el poner fin al sida como amenaza de salud pública depende de cómo el mundo logre responder a la COVID-19”.

Labor


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Y aunque el panorama continúa siendo amenazado por ambas pandemias, ONUSIDA resalta la labor política relativa y aplaude las medidas extraordinarias de gobiernos que han invertido recursos económicos para salvar vidas y proteger empleos; además, asegura que entre países persiste el trabajo que garantiza tratamientos para el VIH.

“Justo cuando nos adentramos en la última década de la acción para acabar con el sida como amenaza de salud pública para 2030, necesitamos más que nunca la buena voluntad política para alcanzar nuestro objetivo. Es posible. Podemos hacerlo”, afirma la organización.


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Por ello, bajo el lema de la solidaridad mundial y la responsabilidad compartida, invita a un trabajo en conjunto mundial como respuesta al Sida, esto desde una nueva perspectiva que garantice, en primera instancia, la total financiación de la salud, en la que gobiernos sumen esfuerzos y hallen nuevas formas de asistencia sanitaria gratuita.

Asimismo, el refuerzo de los sistemas sanitarios, acceso garantizado a la salud y el respeto a los derechos humanos, ya que la pandemia por COVID-19 “ha sacado a la luz los defectos de la sociedad y ha mostrado al mundo de qué manera los grupos de población clave han sido los grandes olvidados en muchas partes del mundo”, detalla.

Y subraya el ‘respeto inquebrantable y central’ a mujeres, niñas e igualdad de género, ya que la nueva pandemia no solo ha afectado a la población con la enfermedad, sino también mermado el medio de vida de las mujeres, pues el confinamiento ha provocado el aumento de la violencia de forma desproporcionada.

“Solidaridad mundial, responsabilidad compartida”,

es el lema del Día Mundial del Sida de este año por parte de la ONUSIDA.

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