Sobre el mar tranquilo de mi pecho
Poesía veracruzana

Sobre el mar tranquilo de mi pecho

escucho los pasos de la lluvia

y el canto aullante del viento,

estruendos de luz lastiman mis sentidos,

aceleran el cauce de mi sangre.


Se acercan, cubren en silencio

las hojas dormidas, la piel de los frutos,

trémula flor, todo es transparencia.


Saltarines, bañan charcos,

sacuden techos, fachadas,

habitan las almas de niños y calles.


Sus gritos me asustan,

ya son lodo, ya son río, peligro, muerte quizá.


Los miro, me miran, y ríen a brinquitos.


Penetran rendijas, envuelven mi cuerpo,

arrullan mi sueño,

vienen, se quedan, se van,

yo los atrapo, ciño su hermosura,

lluvia y viento danzan,

gozan dando vida

envueltos en negras centellas.

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