Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto
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En la opinión de Quillo

Tal vez el título de este artículo sea un nombre que no le diga mucho, pero sí le digo que es el nombre completo de Pablo Neruda, el poeta, la cosa cambia totalmente. 

Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1971. Nació el 12 de julio de 1904 en Parral (Chile) y murió el 23 de septiembre de 1973 en circunstancias extrañas (la referencia no dice dónde ni cómo). 

Las investigaciones posteriores a su fallecimiento parecen indicar que hubo envenenamiento, pero estas sospechas nunca fueron confirmadas.

Por estos días, hay un intercambio escolar de la escuela a la que asiste mi hija con una escuela de Punta Arenas, Chile. En este intercambio, a mi esposa y a mi nos toca ser los padres mexicanos de una chica chilena que se llama Cata. La niña ha resultado ser muy conocedora de la situación política de su país y es capaz de entablar una interesante discusión sobre muchos temas. Una tarde, Cata y mi hija Betty se acercaron a mi mesa de trabajo para preguntar qué tanto escribía, les dije que era un artículo sobre la poetisa chilena Gabriela Mistral. Me escucharon un buen rato sobre la forma como estaba desarrollando el tema y cuando terminé. Cata (con su agradable acento) me preguntó “y ¿sabes tú, que ella fue muy amiga de Neftalí Reyes?” mi niña rápidamente pregunto quién era ese señor, Cata dirigiéndose a Betty dijo “¿Pero cómo, no sabes? Fue Pablo Neruda, otro gran poeta chileno”. Y comenzamos a platicar sobre este personaje. 

Al pensar en Neruda, viene a mi mente el poema titulado “Puedo escribir los versos más tristes esta noche…” poema que la generación de mi juventud declamaba todo el tiempo y que inicia:

“Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos»”. 

Todos poníamos expresión de mucha concentración, comprensión y todo lo demás, aunque estoy seguro que no entendíamos el mensaje del poema en su totalidad (tal cómo ahora puedo presumir que lo comprendo). 

Gracias a la señora Mistral y a Cata, leí nuevamente la composición poética y puedo decir que las estrofas que dicen “yo la quise, y a veces ella también me quiso.” Y “Ella me quiso, y a veces yo también la quería.” Me lleva a reflexionar sobre lo veleidoso que es el sentimiento del estar enamorado. Porque a veces, uno quiere pero la otra persona no y otra veces es al revés, esa persona nos quiere, pero nosotros no a ella. 

Me impresionó que hacia 1921, con diecisiete años de edad, comenzó a firmar definitivamente sus trabajos con el seudónimo de Pablo Neruda (antes firmaba como Ricardo Reyes), esencialmente era con el propósito de evitar el malestar de su padre por tener un hijo poeta. 

Si bien Neruda nunca aclaró el origen de su nombre artístico, nunca desmintió, e incluso apoyó la conjetura de que lo había escogido en honor al escritor checo Jan Neruda, del cual leyó un cuento por esos años y que le causó una honda impresión. 

Sin embargo, la obra de Jan se publicó entre 1857 y 1883, y es poco probable que Neruda haya tenido acceso a las traducciones de este autor en 1921 —en lugar de esto, se presume que su apodo está inspirado más bien en un personaje de la novela de Arthur Conan Doyle titulada “Estudio en escarlata” (1887), donde, en el capítulo IV, el personaje Sherlock Holmes dice ir a escuchar un concierto de Norman-Neruda, una famosa violinista, Guillermina María Francisca Neruda, casada con el músico sueco Ludwig Norman, conociéndosela entonces como Wilma Norman-Neruda—. Bueno, a todos los artistas les fascina tener un gran velo de misterio a su alrededor. 

El tema es inagotable, podría hablar sobre su exilio, después de haber vivido en la clandestinidad en su propio país, de su triunfal regreso a Chile, de los otros poemas, que fue acusado de ser un agente soviético, que falleció de cáncer de próstata, que tal vez fue envenenado, y mil cosas más.   

Quiero terminar con una bella frase del señor Neruda que para mí encierra todo lo positivo de un alma buena, la cual es: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.”

GRACIAS

 

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