¿Qué le pasa a tu cuerpo con la menopausia?
Al llegar a la menopausia y finalizar la etapa fértil de la vida de la mujer, el cuerpo humano sufre cambios que pueden afectar, no sólo a la salud, sino también al ámbito personal y social.

Al llegar a la menopausia y finalizar la etapa fértil de la vida de la mujer, el cuerpo humano sufre cambios que pueden afectar, no sólo a la salud, sino también al ámbito personal y social. Entender qué está sucediendo es un importante paso para asumir esta nueva etapa con naturalidad y sin miedos.

Si estás en la menopausia o a punto de entrar, la primera recomendación es que acudas a tu ginecólogo, quien te informará de los cambios que pueden producirse en tu cuerpo y te hará las pruebas necesarias para prevenir posibles complicaciones o paliar determinados síntomas.

Por ejemplo, el cese de las menstruaciones es a veces irregular y se intercalan baches con hemorragias. La piel y las mucosas se deshidratan y en algunos casos se pueden llegar a atrofiar; la masa ósea se debilita; somos más proclives a sufrir una angina o patología cardiovascular… Todo esto precisa de una vigilancia y control, y por tanto, se debe acudir más que nunca a la revisión ginecológica anual.

Otros síntomas de los que tienes que estar pendiente:

  • Sangrados irregulares. Si tienes un sangrado al menos 1 año después de la última menstruación, te recomendamos que te hagas una revisión para descartar patología endometrial precancerosa, porque las fluctuaciones hormonales a veces ocasionan un estímulo anormal sobre el endometrio.
  • Pérdidas de orina. El déficit de estrógenos sobre un suelo pélvico ya debilitado y dañado por los partos, puede precipitar los primeros escapes de orina con el esfuerzo. Acude a tu ginecólogo o fisioterapeuta, para que hagan una valoración del estado de tu suelo pélvico y te indiquen el tratamiento más adecuado a tu caso.
  • Escozor y prurito genital. Estas sensaciones de origen no infeccioso son especialmente frecuentes por la sequedady atrofia, por lo que se precisa una especial atención a la hidratación de la zona vaginal. En la menopausia coinciden bajos niveles de estrógenos, un PH elevado (no ácido) y escasos lactobacilos protectores de la mucosa vaginal.  

El prurito y el escozor pueden afectar a nuestra sexualidad con molestias e incluso sangrado de un epitelio vaginal adelgazado y sensible. 

Por otro lado, mejorar la flora o ecosistema vaginal con prebióticos puede prevenir infecciones genitourinarias.

La menopausia es una etapa de plenitud personal. Para afrontarla con optimismo, bienestar y salud, son necesarios una cierta vigilancia y un cambio de hábitos para que sea si cabe aún más plena.

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