Muchos relatos por contar
Reflexiona la preponderancia histórica de Veracruz

Hubonor Ayala Flores es un historiador veracruzano. Egresado de la Universidad Veracruzana, maestro de esta institución y el Tecnológico de Monterrey, entre otras, es doctor en Historia por el Colegio de Michoacán y cuenta con  una tesis de licenciatura que ganó un premio nacional. 

Hace poco charlamos con el doctor Hubonor Ayala, en un módulo que impartió en el Centro Universitario las Américas para los alumnos de la especialidad de Didáctica de las Ciencias Sociales.

Hubonor Ayala Flores


- ¿Se puede entender la Historia Nacional sin mencionar a Veracruz como entidad preponderante en ésta?


- Evidentemente no. La importancia de Veracruz a lo largo de la historia de México queda constatada desde siempre, ha sido y sigue siendo el puerto más importante del país, es la comunicación con Estados Unidos, es la comunicación con Europa, ha sido capital del país en dos ocasiones, todos los personajes relevantes de la historia del país, vienen o han venido a Veracruz, pues saben que es un espacio de gran importancia.

Políticamente está en una ubicación estratégica y se ha consolidado como un núcleo importante para la economía, la política y es además un referente cultural para el país, un referente artístico. 

Aquí se gestaron movimientos sociales importantes. Acontecimientos militares, como por ejemplo, las cuatro “haches” de heroica y en ese sentido, no podemos explicar la historia del país, sin Veracruz.

Hay también muchos políticos nacidos en Veracruz, pero no solo en el puerto, en todo el estado y que han sido de gran importancia en la transformación y desarrollo del país.



- ¿Qué significa el oficio de historiador en este siglo?


- Una de las primeras cosas que me vienen a la mente es que hemos roto las barreras de lo local, (y si no lo hemos hecho deberíamos de hacerlo).

Eso de que somos historiadores locales o regionales, ya no es vigente, en el sentido de que hay que explicar lo local y lo regional, pero en el contexto global, ese es uno de los grandes retos que tenemos los historiadores.

Por otra parte, un compromiso muy fuerte con la sociedad en que somos en buena medida, aunque no los únicos, los que estamos produciendo, resguardando el conocimiento histórico, y en ese sentido, si nosotros salimos a la calle, y le preguntamos a la gente, cómo les sirve a ellos la historia en su vida cotidiana o simplemente como conocimiento humano, pues simplemente nos encontramos con que tenemos mucho por hacer… Creo que seguimos teniendo esta idea de una historia muy oficial, muy nacionalista, muy maniquea, de buenos y malos, únicamente basada en la cronología de luchas, héroes, batallas y pues, la historia es mucho más que eso, mucho más rica.

Justo ahora con una clase que impartí, me doy cuenta que todos tenemos una historia que contar, una historia familiar. 

Todas esas historias forman parte de una gran historia nacional que no se ha contado, que no se ha dicho, que no se ha reflexionado porque le hemos puesto mucha atención a la historia política, en buena medida, la gente asocia la historia con la política, y en la actualidad, la gente está un poco harta de la política, entonces eso no ayuda, la historia es mucho más.



- ¿Qué va a pasar cuando se acabe el papel? ¿Qué pasará con los archivos que son la base de la historia?


- Lo mismo se pensaba hace mil años cuando se moría el viejo de la tribu que era el que atesoraba la historia de ese clan, era la memoria de ese grupo. ¿Qué va a pasar ahora? Se preguntaban.

Personalmente pienso que cuando se acabe el papel, va a encontrar naturalmente otros relevos. En primera, lo que quede del papel se va a atesorar, porque eso se está haciendo cada vez más, y hay que hacer una política más eficiente de conservación de archivos.

En la actualidad, mucho de lo que se ha  escrito en papel, ya está en archivos digitales, y eso es bueno, porque le ha dado mayor oportunidad a esos libros de llegar a más gente, yo no estoy peleado con la idea de los archivos digitales, por supuesto, estoy muy apegado a mis libros y documentos impresos, pero creo que debemos adaptarnos para difundir y compartir.

Es más fácil hacerlo de forma electrónica, entonces hay que encontrar las ventajas también.



- Cuéntanos sobre tu tesis de licenciatura, que creo es muy especial…


- Ah, pues fue una tesis especial y duré más tiempo del normal en hacerla, más de tres años en el proceso.

La tesis se llama : “Salvaguardar el orden social, el manicomio del estado de Veracruz”.

En Orizaba, el manicomio del estado curiosamente no tenía historia, y caminando por ahí con mi entonces asesor de Tesis, le pregunté por el edificio y me dijo que era el manicomio del estado y que no tenía historia escrita, no había nada.

Entonces me di a la tarea de recopilar información hemerográfica, documental y de otras fuentes y realicé la tesis que afortunadamente ganó como la mejor tesis de licenciatura y fue un gran aliciente para mí y un gran aprendizaje.



- ¿Cómo te imaginas una celebración de los 500 años de la ciudad?


- Hay que festejarlo, primero individualmente, compartimos este espacio de las tierras veracruzanas, los que hemos nacido aquí y los hijos de migrantes.

Los que aquí hemos crecido, celebramos en forma individual y colectivamente, son oportunidades para reflexionar, para saber en dónde estamos y para mirar al futuro, cada quien tendría que encontrar una forma de sentirse representado con festivales, música, teatro...

A los que nos interesa la parte histórica, pues pediríamos por un encuentro académico donde se tratara el papel de Veracruz en la historia.

Cada grupo de la sociedad tendría que verse representado, aunque un encuentro histórico, siempre tiene “raiting”, así como un festival cultural y artístico.  

Pero yo creo que hay que, primero, hacer una reflexión, desde nuestra historia familiar,  lo que significa ser veracruzano, lo que significa esta tierra, ese es un buen inicio de celebración.

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