Impulsan los servicios públicos
Inician los trabajos sanitarios en el siglo XIX

De los principales problemas que ha padecido la población de Veracruz a lo largo de los años, ha sido el hambre y las epidemias, según nos dice Sergio Florescano Mayet en su artículo Las epidemias y la sociedad veracruzana en el siglo XIX.

Una de esas enfermedades fue la viruela, misma que azotó en diversos momentos, no obstante a partir de 1876 debido a que las cuestiones políticas entraron en una franca estabilidad permitió que el trabajo para combatir las enfermedades se hiciera de una forma organizada.

Así para el periodo de 1880 a 1905 se hacen grandes esfuerzos por inmunizar a la población aplicando vacunas para detener otras enfermedades como la fiebre amarilla.

Transtornos

Como hemos visto en otros artículos, los viajeros extranjeros temían seriamente llegar a Veracruz por las condiciones climáticas y por las enfermedades que se podían adquirir, un hecho que empeoraba la situación era la falta de agua potable y la inexistencia de drenaje.

Estos dos elementos posiblemente trastornaban la vida cotidiana de la ciudad en donde quizá los miasmas producidos por la materia fecal y que era trasladada de forma no higiénica inundaba el espacio porteño durante ciertas horas del día y que esos malos olores se agudizaban en algunos meses del año, sobre todo en la época de calor.

Para conocer algo de lo que sucedía con respecto a estos problemas, revisamos el Diario Comercial del año 1880 para tratar de indagar si en este documento se hacía algún llamado público o cuáles eran los avances que había en materia de lo que hoy llamamos servicios públicos o equipamiento colectivo.

Falta de agua potable

Una de las notas encontradas hace referencia a la escasez del valioso líquido en donde se comenta que en las cañerías empezaba a faltar y que si esto sucedía en plena época primaveral se preguntaban qué pasaría en el verano.

Una propuesta sugerida es pensar en resolver dicha situación antes de que llegue el tiempo de calor y se revise el pozo artesiano para que dé agua.

El problema del agua afectaba seriamente a la población, tal parece que quienes más padecían tal ausencia eran los vecinos de algunos de los barrios que había en la ciudad en donde continuamente escaseaba tan preciado líquido.

En la nota se vuelve a mencionar el pozo artesiano y se solicita que se resuelva tal situación antes de que brote el agua en el mismo.

Como lo comentamos, los problemas de salubridad eran frecuentes y estos se debían a diversos factores siendo uno de ellos el vaciado de las zanjas por donde corrían las materias fecales. 

Presión mediática

En Gacetilla encontramos la siguiente nota titulada Tres Zanjas y en donde se informa que entre el Baluarte de Santa Bárbara, el cual probablemente estaría ubicado en las calles de Melchor Ocampo y Francisco I. Madero, y la noria (máquina para sacar agua de un pozo o de otro lugar, era movida por un animal y estaba provista de unos recipientes con los cuales se recogía y subía el agua), y hacia la parte extramural había tres zanjas “llenas de excremento, las cuales trascienden y no “ámbar”, con grave perjuicio de la salubridad pública.

Por tal motivo se le hacía una petición al regidor de Policía para que dictara las órdenes “conducentes a hacer desaparecer esos focos de infección”.

Este breve recorrido lo concluimos con dos notas, una de ella hace referencia al mal estado de las calles, en concreto de la segunda de San Sebastián, la queja hace referencia al estado que guarda ésta con las lluvias ya que el agua se estancaba y debido a lo deteriorado de la misma, se dificultaba transitar por ella.

Exigencia

Parece que los problemas de ayer son los de hoy, aunque las dimensiones cambian un poco en la nota dice “No nos cansaremos de repetirlo, la corporación municipal, en vez de emplear sus recursos en la nueva pavimentación de la Plaza de Armas y la erección de la glorieta de la Laguna de los Cocos, debe aplicarlos a satisfacer ciertas necesidades urgentes, a llevar a cabo aquellas reparaciones, cuya demora puede ocasionar graves perjuicios” y continúa diciendo, ya que se siguen derrochando en “fantasías las rentas de la ciudad, mientras que los habitantes de esta se rompen el bautismo en las zanjas, de que suele estar surcada, y se envenene con los miasmas de los pantanos, de que a menudo se encuentra cubierta”.

Nada cambia

Por otra parte, y dado los avances que en materia de herramientas que empezaban a crearse para facilitar la vida cotidiana en el hogar, encontramos en el mismo Diario Comercial un anuncio de “llaves de bronce y otros metales y cañerías de hierro con sus piezas correspondientes para vapor, agua y gas y todos los efectos o piezas que requieren los señores plomeros”.

Ayer y hoy, la salud, la vivienda, la pavimentación y los servicios públicos entre otros, han sido algunas de las dificultades que han tenido que ser resueltas a lo largo de la historia de la ciudad y puerto de Veracruz.

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