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Por Rodolfo Reus
Columna:

España: perdones y agradecimientos mutuos

2020-10-18 | 00:32 a.m.
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Seamos precisos hoy día: cuando la nación mexicana dejó de ser Nueva España para convertirse en el Imperio Mexicano y; después, en la República Mexicana, esta nación no dejó de ser colonial, el vínculo roto con España se retrajo, se contrajo y el gobierno dejó de ser exterior, es decir, ajeno, y pasó a ser responsabilidad de los mexicanos.

Pero, para desgracia nuestra, la organización fue la misma en todos los aspectos.

 

No podía ser de otra manera, sino peor, y el poder interno, ya mexicano, fue un poder negligente y arbitrario que no supo asimilar que la nacionalidad mexicana absorbió a españoles, criollos, mestizos, indios, mulatos, negros, a todos, por una fusión racial que se gesto en trescientos años de ser Nueva España, y que toleró, motivó e impulsó un odio de razas en la nueva nación mexicana, hoy México.

 

Este nuevo poder mexicano, caudillista, ignorante y destructor, fue un poder que comenzó a rehacerse, pero a la mexicana; era auténtico, así habíamos sido educados durante 300 años, y así sigue siendo en la actualidad 499 años después, ya que el próximo año se cumplen 200 años de los Tratados de Córdoba y la Consumación de la Independencia, y así está en los programas de festejos planeados por el Gobierno de la República del presidente Andrés Manuel López Obrador, y algo que destaco es que por primera ocasión esta en estos programas oficiales las fechas del 24 de agosto que se firmaron los Tratados de Córdoba, del 27 de septiembre que fue la entrada triunfal del ejército trigarante a la ciudad de México, y del 28 de septiembre, la firma del acta de independencia, fechas que la historia oficial de los gobiernos emanados de la revolución mexicana habían borrado de la historia oficial, es por eso que aplaudo este gesto de honestidad histórica del gobierno de López Obrador, cuando hay cosas buenas, se deben reconocer.

 

La historia escrita por los liberales en el siglo XIX y por la familia revolucionaria en el siglo XX, en ocasiones tristemente mezquina, no quiso reconocer mérito alguno a Don Agustín de Iturbide y coincidió en minimizar las significaciones históricas del 24 de agosto y del 27 de septiembre de ambas fecha de 1821, para establecer de manera

exclusiva la no menos importante del 16 de septiembre, la del inicio de la gesta de independencia.

 

Este gobierno está a punto de reivindicar con honestidad histórica la memoria del libertador de México, una independencia que no le ha sido reconocida y estás fechas ya son reconocidas el próximo año 2021 en el calendario cívico oficial.

 

Pero si la consumación de la independencia no le fue reconocida a Iturbide, los colores que defendía su ejército, el trigarante, paradójicamente se convirtieron con el tiempo en perenne símbolo de la nueva nación mexicana.

 

La enseña patria fue el único triunfo que Iturbide arrebató a la historia oficial hasta hoy, nadie, ni sus enemigos ni sus detractores pudieron arrebatarle tal honor, nuestra bandera nacional, símbolo de unión y ante la que todos mexicanos nos inclinamos.

 

Sobre el perdón solicitado a Felipe VI por el presidente de México, si voy a dejar algo muy en claro para que no quede duda alguna: quienes dicen que en México había odio

hacia España y que ese presunto odio fue la causa de la independencia se equivocan totalmente.

 

Nunca en México ha habido odio contra España, y solo algunos personajes le han mostrado resentimiento, que es como si se lo mostrarán a su misma Mamá, en caso de tenerla.

 

Si había odio pero solo para algunos españoles abusivos e ignorantes, contra los que gritaban los primeros insurgentes, resentidos con justicia porque los gachupines (en lengua azteca es al fin "hombre que salta" por los caballos que montaban) les arrebataban los mejores empleos civiles, militares, las más propicias ocasiones para hacer fortuna.

 

Pero en México siempre ha habido amor a España, a la madre patria, quién creo México; y cuando los mexicanos vieron que España era invadida por Napoleón Bonaparte en 1808 y que podía desparecer como reino, dieron todo lo que podían para acudir en su auxilio, y así fue.

 

En la guerra de invasión francesa a España se recolectaron tres millones de pesos para enviarse a España a fin de que se usaran contra el francés, enemigo lo mismo de Su Majestad el rey de España que de la religión católica; digno de destacarse es el recuerdo de las comunidades de pueblos indios que hicieron llegar 300 mil pesos para dotar de calzado a los soldados españoles; miles de mexicanos, no solo ricos, también de clase media, de todas las castas, se comprometieron a entregar por tiempo indefinido 10 pesos mensuales, entonces suma cuantiosa, que era el costo mensual de la manutención de un soldado en España.

 

El odio entre mexicanos y españoles fue sembrado e infiltrado por lo intereses del vecino Estados Unidos de América para sus fines de expansión, dominio territorial, político y económico sobre la nueva nación mexicana.

 

Pedir perdones a España y a la Iglesia católica va contra nuestra hermosa historia nacional y sentimientos nacionales, al contrario, gracias España por haber creado está hermosa nación: México.

 

Viva México y Viva España.

 

Twitter: @RodolfoReus

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