‘La cortesía’
Imagen de Veracruz
K. O. Lima Lama

Yo crecí con un gran ejemplo de cortesía, mi padre, a quien amo y admiro fue el mejor ejemplo de cortesía, siempre bien educado, con una forma de expresarse siempre caballeroso y educado y su conducta siempre amable, definitivamente la mejor escuela que pude tener, aunado a ello, la educación que nos brindaba mi madre, los mejores consejos, tales como siempre se amable con las personas, a una mujer siempre se le trata con cortesía y caballerosidad, se siempre un niño bien educado, en cualquier parte serás bien visto y cosas como esas fueron el pan de cada día, esta fue la niñez en que fuimos educados, y desde entonces siempre tratamos de ser niños bien portados, educados y sobre todo niños corteses.

La cortesía no es un valor únicamente para los varones, he visto muchos buenos ejemplos de mujeres que brillan por su cortesía y esto es algo hermoso que da una luz propia a quien así se conduce.

Yo recuerdo con mucho agrado los años mozos de mi infancia, en que cuando viajábamos en el autobús urbano, al subir una mujer o una persona ya mayor, siempre había alguien que cedía su lugar, al caminar por las calles siempre el varón del lado externo para proteger a la mujer que le acompañaba, al bajar el camión siempre bajaba primero el hombre para ayudar a la mujer a bajar después y detalles quizás tan pequeños como esos, pero definitivamente hacían un mundo diferente.

Tristemente muchas de esas sanas costumbres se han perdido, la cortesía poco a poco ha ido muriendo y con ello estamos creando un mundo indiferente y atropellado, en el que cada quien ve por si mismo, su comodidad y su seguridad y llenos de egoísmos pasamos por este diario caminar sin ver por los demás y menos si se trata de algún desconocido.

Pero ¿Qué es la cortesía? La cortesía es un comportamiento humano de buena costumbre; en la mejor  expresión es el uso práctico de las buenas costumbres o las normas de etiqueta. Es un fenómeno cultural definido y lo que se considera cortés en una cultura puede a menudo ser absolutamente grosero o simplemente extraño en otra, esto significa que cada país o cada región tiene sus propias reglas de cortesía, sin embargo, las reglas generales cortesía, siempre serán algo que ayuda a mejorar cualquier sociedad o cultura en la que vivamos.

Hoy en día estamos enseñando a nuestros hijos a ser vanidosos, autoritarios, egoístas hasta hedonistas, creídos y groseros, esto es precisamente lo que hace que se pierdan las reglas de la cortesía y por consecuencia lógica estamos creando una sociedad descortés.

¿Pero será solo la culpa de los varones? Una interesante pregunta, pero la respuesta definitivamente es no, la responsabilidad en ello es de todos, desde la deficiente educación que muchas veces proporcionamos a nuestros hijos, madres y padres excesivamente permisivos que estamos llevando a la malcriadez de nuestros hijos y con ello creando un mundo más hostil y egoísta, hoy en día vemos como en un autobús que viaja prácticamente lleno muchos varones no somos capaces de ceder el asiento a una mujer o a una persona de la tercera edad y menos si este es un varón, al bajar el camión ya no acostumbramos a voltear y ayudar a bajar a la persona que viene atrás de nosotros continuando nuestro camino casi de manera indiferente, pero lo peor es que muchas veces cuando alguien quiere ser cortes al dar la mano a una persona que baja después de uno, esta muchas veces casi hasta con enojo dicen, gracias pero yo puedo sola, estas son acciones que hacen dudar al que aún conserva sus raíces de cortesía o caballerosidad en seguir siendo o actuando como tal.

En mi caso, en honor a aquel buen ejemplo de mi padre y los buenos consejos de mi madre, trato de ser lo más cortes y no solo con las personas ajenas a mi vida, comienzo por ser cortes con mis hijas y con mi esposa, a quien aun el día de hoy acostumbro a abrirle la puerta del carro y después de que sube la cierro con tranquilidad, al descender igualmente, abro su puerta y le doy la mano, le cedo el paso cuando tengo que hacerlo y trato de atenderles como mis padres me enseñaron a hacerlo.

Aunque muchas veces he recibido respuestas hostiles a mi actitud cortes, aun así creo que vale la pena seguir siendo cortes y es algo que trato de enseñar o trasmitir a todos los jóvenes que conviven en mi entorno, a mis alumnos y a mis amigos y a todo aquel que pueda yo dar un buen consejo. La cortesía es un valor que vale la pena fomentar, para así vivir en un mundo mucho más amable.

ko-limalama@ hotmail.com

FB: Dragones Gálvez Team

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