La nostalgia navideña y cómo lidiar con ella

La nostalgia navideña y cómo lidiar con ella

Existe una corriente de pensamiento tanto social como cultural que nos hace pensar que esta época del año es para sentir agradecimiento, bienestar y alegría. Sin embargo, para muchas personas el mes de diciembre suele traer una nostalgia muy particular –especialmente este año– que viene acompañada de una clase de malestar, propio de no sentirnos como se supone que deberíamos sentirnos. Solemos ver las tiendas rebosando de compradores (aunque en 2020 esto haya cambiado), las calles y casas llenarse de adornos, y sentir en el ambiente el espíritu navideño crecer conforme se acerca la fecha esperada. Todo parece adornarse para transmitirnos felicidad, pero la realidad es que nosotros seguimos sintiéndonos como estamos acostumbrados a hacerlo. Y ver que las personas alrededor nuestro aparentemente sí disfrutan de la felicidad característica de diciembre, nos preguntamos: ¿por qué me siento así?

Diciembre vs. El resto del año

La rutina a la que pudimos habernos acostumbrado todo el año –y con la que ahora nos sentimos cómodos– cambiará inevitablemente durante diciembre. Hay más cosas por hacer, descansaremos un par de días del trabajo, y tendremos que mirar aquellas cosas que tal vez hemos dejado de lado. Podríamos volvernos conscientes de que no hemos manejado bien nuestras finanzas, de que extrañamos a una persona que ya no está en nuestra vida, o de que hemos dejado que nuestras relaciones se debiliten al no darles la atención que merecen. Diciembre es, sin lugar a dudas, un mes de introspección en el que cosechamos todo lo que sembramos durante el año que llega a su fin. Puede ser duro tener que enfrentarnos de golpe a sentimientos o realizaciones que podíamos ignorar gracias a la rutina del día a día.

Enfrentando la realidad

Algo que ignoramos constantemente es el hecho de que nosotros somos responsables de nuestra felicidad. Está comprobado que esperar que alguna fecha o evento en específico vaya a transformar la forma en la que nos sentimos, en este caso la Navidadno tendrá el efecto deseado. No solo ponemos mucha expectativa en algo que no tiene la capacidad de hacernos felices, sino que también creemos que necesariamente debemos sentirnos felices cuando llega la fecha o el evento esperado. Si durante todo el año no nos esforzamos por cultivar felicidad dentro nuestro, difícilmente una situación externa lo hará por nosotros. Aunado a ello, si optamos deliberadamente por dejar nuestra felicidad en manos de las circunstancias, estaremos destinados a sentirnos mal. Y aunque esto puede sonar algo trágico, en realidad es una muy buena noticia ya que nos permite darnos un tiempo para reflexionar.

Eliminando el malestar

Toda situación tiene algo que enseñarnos si tenemos la disposición de aprender de ella. La nostalgia decembrina, en lugar de ser la saboteadora del fin de año, puede convertirse en una gran maestra. Analizar detenidamente nuestro malestar e identificar qué es lo que lo causa, nos ayudará a transformarlo en aprendizaje:
 


Independientemente de lo que sintamos, es cierto que si nos permitimos aprovechar toda situación para buscar una lección, seguro la vamos a encontrar

Armonia y bienestar

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