¿Qué está pasando en Xalapa?
En menos de un mes, Xalapa perdió dos espacios culturales y un evento con casi quince años en su cartelera.

Todo ante la indiferencia de las autoridades culturales de todos los niveles, pero en especial las gubernamentales que ni pronunciamiento alguno han hecho, al momento de esta redacción.

El pasado 30 de junio, el Festival Internacional de Danza Extrema, anunció a través de su director y curador, Alonso Alarcón, su “desaparición” de la agenda anual cultural de Xalapa, debido a la falta de apoyos por parte de las instituciones federales y estatales.

Esa misma semana, el desmantelamiento de la carpa que daba alojamiento al Teatro La libertad, había iniciado, no sin antes que su principal impulsor por lograr este espacio para el arte escénico, Abraham Oceransky, reconocido por la UNESCO precisamente por creador de teatros en el país y el mundo, pidiera la ayuda y solidaridad de las y los asiduos al arte y la cultura, para que La Libertad siga existiendo.

El jueves 5 del presente, el Museo Interactivo de Xalapa (MIX) fue embargado por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y así, se llevaron autos de colección para pagar el adeudo de impuestos federales que el espacio, el cual llegó a ser un sitio referente de la ciudad a nivel estatal y nacional para visitantes, contrajo en sus recientes administraciones de forma inexplicable. 

Los tres casos anteriores, a cualquier persona nacida en la entidad debería de lamentarlo pues se trata de un evento dancístico, un espacio escénico y un museo que fueron referentes nacionales y hasta internacionales en Veracruz.

Danza Extrema fue un festival que llegó a ser una plataforma importante para coreógrafos y bailarines de danza contemporánea en el país. 

Durante las catorce emisiones, en sus programaciones, se pudo admirar la danza y creación, así como pedagogía de decenas de personajes involucrados con la danza en México y el extranjero, quienes van a la vanguardia en este arte, educando y generando públicos. 

Hay un antes y un después en el panorama de este arte, luego del Festival que es aún uno de los eventos más esperados en la agenda anual de las artes. 

A Abraham Oceransky seguro invitaciones para que vaya a fundar algún teatro, en otro lugar del país o el mundo, no le deben de faltar. Pero él, ha elegido Xalapa para su sitio de estar y desde aquí, regalarle un espacio a teatristas de cualquier lado que hasta acá llegan a buscarlo. Y esa gana de él, no le ha hecho desistir en la lucha pese a la negativa y casi indiferencia de autoridades incluso población no del sector artístico.

El MIX, de ser el primer lugar que contó con una pantalla IMAX y el primer museo interactivo de ciencia dirigido a niñas y niños en México, se redujo a funcionar como un salón de fiestas y para conciertos, con apenas unas cuantas salas de exposición  en mantenimiento pero ya caducas de las cuales, algunas han sido desmanteladas por el embargo. 

Mientras en la Ciudad de México, el Museo del Papalote, un similar a lo que se supone debería de ser el Museo Interactivo de Xalapa, sigue funcionando como una buena opción de entretenimiento y educación. 

¿Qué está pasando en Xalapa?, ¿hasta dónde va a llegar esta situación? Mientras en un pequeño municipio como Boca del Río, se construyó un descomunal recinto como el Foro Boca, en la capital de Veracruz y en general, el resto de los 212 municipios, sitios para la cultura, el arte y la educación, que ya tienen décadas en funcionamiento, pasan penurias para sostener su infraestructura y funciones. 

Así como la labor de artistas y creadores se sostiene, literalmente, por su amor al arte.  

El arte y la cultura deben de llegar a todos los sectores, no a uno solo. Y el planeamiento de programas como de eventos, así como los apoyos para iniciativas, no debe de obedecer a caprichos de gobernantes en turno ni pasar por el filtro de los intereses a modo de los titulares en las instituciones.

Hay ahora una coyuntura social en Veracruz y esperemos que ella sea benéfica para que eventos como Danza Extrema no desaparezcan definitivamente; que espacios como La Libertad renazcan y nunca más se desmantelen un teatro y sí se abran otros donde no los hay o que el Museo Interactivo de Xalapa vuelva a ser, junto con el de Antropología de Xalapa, el lugar donde pasear con amigos y familiares foráneos, mostrando con orgullo el acervo cultural de Veracruz. 

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