Personalidad de contrastes
Aciertos y errores que marcaron nuestra Historia

Si hay algún personaje mexicano del cual se hayan publicado un mayor número de libros, es sobre José de la Cruz Porfirio Díaz Mori (1830-1915). Como es obvio unos autores lo critican, mientras otros lo ensalzan o, cuando menos, justifican sus acciones.

En cuanto a don Porfirio, gran parte de la gente suele opinar en forma visceral, sin la información suficiente como para emitir una opinión fundamentada, que se acerque a la verdad.


Las acusaciones


  • En 1876 proclamó el Plan de Tuxtepec, en defensa del Principio de la No Reelección… y, siendo presidente, se religió cuantas veces pudo.
  • En su largo período se incrementaron los latifundios, en perjuicio de las tierras ejidales.
  • Se pagaban salarios paupérrimos, en condiciones de trabajo inhumanas, que rallaban en la esclavitud.
  • Mantuvo ignorantes a los campesinos y a los obreros, para hacerlos menos conflictivos a su régimen. 
  • Evitaba los levantamientos: su gobierno reprimía, perseguía, desterraba, encarcelaba, censuraba y mataba.
  • Creó “los rurales”, un cuerpo policíaco que apagaba con brutalidad cualquier brote en contra de su gobierno.
  • Permitió la represión a los obreros en las huelgas de Río Blanco y Cananea.
  • No autorizó la formación de sindicatos.
  • Encarcelaba a los periodistas que lo criticaban.
  • Creó en Valle Nacional una especie de lugar de “destierro local”, prácticamente en condiciones de esclavitud.
  • Sometió a arbitrio a los poderes de la federación.
  • En general, la población vivió una época de represión y pobreza. (Cuando había 14 millones de habitantes, existían solo 860 familias privilegiadas).
  • Y otros aspectos negativos más…

Los reconocimientos


  • En su oportunidad, expuso su vida en defensa de la Patria. (Luchó en más de 30 batallas).
  • Compartió las ideas liberales de Juárez y luchó a favor de él durante la Guerra de Reforma. (Aunque en ocasiones peleó en contra de él).
  • Es indiscutible que durante su gobierno se logró la anhelada paz del país.
  • Concilió rencillas partidistas, frecuentes antes de su llegada al poder.
  • Incrementó la inversión extranjera.
  • Reactivó la minería y la industria en general.
  • Modernizó al país y propició el crecimiento económico.
  • Alentó la apertura de los bancos y las aseguradoras.
  • Las casas comerciales tenían a la venta artículos europeos.
  • Sustituyó el transporte de mulitas por tranvías eléctricos.
  • Construyó miles de kilómetros de vías de ferrocarril e impulsó telégrafos, teléfonos, la industria pesada, refinerías, hidroeléctricas, empresas en general, etc.
  • Hay en la ciudad de México 8 obras arquitectónicas que llevan su sello: El Ángel de la Independencia, el Museo Nacional de Artes, el Palacio de Bellas Artes, el Bosque de Chapultepec, el Monumento a la Revolución, el Palacio de Lecumberri, el Hemiciclo a Juárez y el Palacio Postal.
  • Según la historiadora Sandra Molina, el gobierno de don Porfirio se puede resumir en cuatro palabras: “Orden, paz y progreso”.


Veracruz en deuda

Después de la capital del país, la ciudad y puerto de Veracruz fue el sitio donde dejó una mayor huella… ni siquiera en Oaxaca, su estado natal. A él le debemos:


  • La construcción del puerto artificial (1902).
  • El Fraccionamiento Faros (1902).
  • El edificio de la Aduana Marítima (1902).
  • Los edificios de Correos y Telégrafos (1902).
  • La Heroica Escuela Naval Militar (1903).
  • La planta de bombeo de El Tejar (1904). (También se Instaló la tubería de agua potable y el primer drenaje entubado de la ciudad).
  • El Penal Ignacio Allende (1905).
  • El Ilustre Instituto Veracruzano (1910).
  • El Faro Venustiano Carranza (1910).
  • La estación de Ferrocarriles (1911) (La cual ya no le tocó inaugurar)
  • Promovió obras particulares: La Beneficencia Española (1903); el balneario Regatas (1910); y el balneario Villa del Mar (1911).


La bronca de su estatua

Hace algunos años se elaboró una estatua de don Porfirio (actualmente abandonada en el recinto portuario) y cuando se intentó instalarla en una de las plazas de la ciudad, un poderoso grupo de veracruzanos se opuso en forma terminante a su exhibición.

Vale mencionar aquí, lo que yo llamaría “el amplio criterio” de los orizabeños, quienes ya develaron su estatua de don Porfirio, en un lugar público… y nadie ha protestado.

Me pregunto y en Veracruz, ¿qué esperamos para hacer lo mismo? (con la gran ventaja de que ya no hay que gastar, porque la estatua ya existe.

En conclusión: Usted, amigo lector, está en su respetable derecho de ver a Porfirio Díaz como un dictador intransigente y traidor o como un hombre progresista y modernista.

Lo que a mí nadie me quita de la cabeza es que quienes nacimos o radicamos aquí, tenemos una deuda con don Porfirio.




EPÍGRAFE:

 “Toda persona que fue asesinada en tu régimen para que mantuvieras el poder representa una mancha en ti, pero también son igual de juzgables los asesinatos y la gente maltratada provocados por las revueltas de los entonces revolucionarios”.

Mario Alberto Reyes (2011)




Héctor Noguera Trujillo

Cronista freelancer

escritorhnt@outlook.com

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