Los cacicazgos del norte
La escena Veracruzana

El norte de Veracruz sufre triplementela impunidady el abandono institucional. Si nuestro estado fue abandonado a su suerte enlos últimos sexenios, y se dejó hacer y deshacer en la total impunidad algobernador en turno, bajo la mirada complaciente y cómplice del gobiernofederal, en el norte veracruzano esa impunidad es triple, gracias alafianzamiento de varios cacicazgos.

El modelo es el mismo. Un patriarca se afianza enel poder municipal y desde ahí escala hacia una diputación federal o local ydeja en el relevo municipal a un primo, un sobrino o un compadre. En otravuelta el patriarca repite y ya tiene a algún incondicional ocupando la curullocal o federal, según haya sido el caso. Más adelante el jefe del clan vuelvea ocupar otro cargo de representación popular o alguna responsabilidad en elgabinete estatal y deja en los espacios vacíos al familiar en turno.

Desde luego que estos saltos se aseguran sólo con lapermisividad del gobierno central y el uso impune del poder y el dinero.

No importan las siglas bajo las cuales se promuevanestos cacicazgos. Tanto el PRI como el PAN cobijan en sus filas la impunidad yla corrupción, signos distintivos de cualquier estructura nepotista que seafianza en el poder.

En el norte veracruzano encontramos dos casosemblemáticos de ese esquema caciquil que en pleno siglo XXI sigue floreciendoen nuestro estado.

En Tantoyuca el jefe del grupo, Joaquín GuzmánAvilés, ejerce como secretario en el actual gobierno de Yunes Linares, despuésde un largo historial que se inicia en 1997 como presidente municipal deTantoyuca, cargo que repite en 2 ocasiones más, y dos ejercicios como diputadolocal. Su hermano Jesúsacaba dedejar su puesto al frente de la presidenciamunicipal a otro hermano, AmadoGuzmán, el actual presidente municipal deTantoyuca. Una cuarta hermana, María del Rosario era diputada local y al mismotiempo suplente del senador Fernando Yunes Márquez, quien al ser nominadocandidato a la presidencia municipal de Boca del Río, dejó su escaño a lahermana de Guzmán Avilés.

En Chicontepec esta historia se repite. El caciquemayor ocupa una curul en el Congreso veracruzano, desde donde administra losasuntos locales, encargados hasta hace apenas un mes a susobrino Pedro ToribioMartínez, pero ya ahora en manos de su hijo Pedro Adrián. En Manuel Martínezpesan acusaciones graves contra opositores. Una de ellas fue la agresiónperpetrada contra Gonzalo Vicencio, el secretario general de MORENA enVeracruz, quien el 4 de junio pasado, como candidato a la alcaldía por esepartido, fue perseguido, secuestrado y golpeado brutalmente por huestes delcacique de la región. También su esposa, la licenciada Guadalupe Argüellessufrió el secuestro y las horas de angustia y terror que conlleva.

A pesar de la justa y muy bien integrada denunciaque presentaron Gonzalo y Guadalupe por la criminal acción ejercida contraellos el 4 de junio pasado, la Fiscalía General del Estado ha retrasado laintegración de la carpeta de investigación y el procesamiento de losinculpados.

Esto fue justamente el reclamo de Gonzalo Vicencio durante la comparecencia de Jorge Winckler. Y da en elblanco porque denuncia el maridaje del poder central con los cacicazgos delnorte veracruzano. Veamos:el Fiscal de Veracruz fue puesto por Yunes Linares endicha responsabilidad y se encarga de cumplir sus instrucciones; por su parteel cacique en funciones de diputado local ha transitado del PVEM hacia el mantoprotector del PAN, el partido del gobernador, que con esos acuerdos quiereafianzar la candidatura de su hijo a la gubernatura. Puros arreglos de familia.Es lo que impera en Veracruz y sus regiones.

Lo dicho, necesitamoscon urgencia un cambio verdadero.

 

Marco Antonio Medina Pérez

marco.a.medinaperez@gmail.com

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