Las Californias en Veracruz
Almacenes y espacios de descanso fuera de la muralla
El oficio de arrieros incrementó el tránsito comercial

El desempeño del oficio de la arriería en México impulsó poderosamente el desarrollo económico y comercial local e internacional desde el siglo XVI hasta bien entrado el XX. 

Hacia 1850, se calculó que había en el país alrededor de 4.670 arrieros y 1.325 carreteros registrados en estas actividades comerciales. Muchos de ellos hacían en ambos sentidos y desde generaciones antes, la ruta entre la Ciudad de México y la de Veracruz, transportando los efectos del comercio en metales preciosos, efectivo en metálico, textiles, joyas, papel, tintes, vinos, granos, etcétera. 

Desde el siglo XVI, bajaban a la costa los atajos o recuas de 25 a 40 mulas en promedio, conducidas por un mayordomo o responsable del convoy (en ocasiones solía ser el propietario de los animales), complementado con un atajador que evitaba la dispersión de las mulas, un sabanero encargado de que se alimentaran en pastizales y el aviador que realizaba la carga y descarga. 

Documentan el oficio

Los grupos de arrieros variaban su número en proporción al número de animales que tuviesen que conducir. Transitando por caminos de herradura y reales (empedrados y anchos), las recuas recorrían un promedio de 17.5 kilómetros diarios y hasta 20.11 en tramos tendidos y bien construidos. 

En caminos estropeados o de accidentada geografía, no pasaban de 3.12 kilómetros diarios, cargando cada mula entre 120 y 150 kilos de mercancías. 

Tras la fuerte inversión que hicieron los consulados de comerciantes de las ciudades de México y Veracruz, entre 1796 y 1812, construyendo los caminos reales entre ambas ciudades con su dotación de pavimentos, puentes, alcantarillas y cuestas de suave descenso, el tráfico comercial se agilizó bastante a pesar de la Guerra de Independencia (1810-1821) y de la constante inestabilidad de los gobiernos republicanos entre 1824 y 1850.

Estabilidad social

La ciudad de Veracruz vivió un periodo de relativa paz y auge comercial entre los años de 1848, tras la retirada de las tropas norteamericanas que se habían apoderado de ella desde el 29 de marzo de 1847, y 1859 en que el ejército conservador sitió por primera vez la ciudad, en su esfuerzo por ganar la Guerra de Reforma (1857-1860). 

Pese a la abundancia de bandidos en el Camino Nacional, la arriería siguió como actividad y para facilitar su desempeño, en los tiempos turbulentos que se vivían en la joven nación, se hicieron los almacenes llamados Las Californias. 

Descripción

El historiador y ministro de Hacienda, Miguel Lerdo de Tejada Corral y Bustillos los menciona en su obra Apuntes históricos de la Heroica Ciudad de Vera-cruz publicada en 1858 y que le atrajo prestigio internacional, por la abundante documentación y estadísticas con que nutrió sus descripciones:

“En la parte exterior, hacia el O. de la ciudad, inmediata a la puerta llamada de México, hay unos galerones de madera y corrales, construidos en 1847 o 48, y colocados en el orden que demuestra el adjunto plano. Estos galerones, llamados Californias, se hicieron con el objeto de hospedar a los arrieros y encerrar las mulas y aperos de las recuas que van allí á tomar carga, en lo cual se emplean hasta hoy”.

El plano al que se refiere, muestra la ciudad amurallada de Veracruz con su traza urbana y defensiva de 8 baluartes en el periodo de 1850-1854, y menciona también su procedencia:

“Debo este plano a la amistad del ingeniero D. Santiago Méndez, director del ferrocarril de Vera-Cruz a San Juan, habiendo sido dibujado por Mr. Clairac, empleado en aquella obra.”

Los trece cuarteles 

Las Californias se construyeron tras la invasión norteamericana, en el amplio terreno occidental frente a la muralla, comprendido frente a los baluartes San Javier, San Mateo, San Juan y la Puerta México, que era la salida al antiguo camino real hacia la región de Paso de Ovejas y Xalapa. 

Estos cobertizos aparecen en la famosa litografía de la ciudad amurallada vista a ojo de pájaro del artista Casimiro Castro publicada en 1855; en ella se distinguen tres de ellos entre el baluarte San Mateo y la Puerta México, separados de uno más por el camino que sale de ella. 

En 1854, Juan de Dios Sánchez hace la litografía de un plano de la ciudad titulado Plano topográfico de la Heroica Ciudad de Veracruz, adicionando el nombre de las calles, la división municipal y una localización más exacta de Las Californias, ilustra un cobertizo pequeño a partir del frente del baluarte San Javier, sobre el eje de la calle de San Agustín (hoy Benito Juárez), luego tres más de tamaño similar hasta la Puerta México sobre la calle de La Pastora (hoy Constitución), todos en fila y eje sureste-noroeste, paralelos a la muralla. 

El plano

Un cobertizo más aparece, pero ahora en eje este-oeste. Las cinco estructuras tienen la leyenda IV, que corresponde a la nomenclatura numérica de cuarteles en que está dividida la ciudad. La leyenda explicativa del plano dice:

División municipal de la ciudad

La ciudad está dividida en trece cuarteles, cuatro mayores y nueve menores.

La línea de puntos trazada por el medio de las calles marca los cuarteles menores.

El primer cuartel mayor está á cargo del alcalde 1o., el segundo a cargo del alcalde 2o., el tercero a cargo del alcalde de tercer voto y el cuarto a cargo del síndico 1o., los nueve cuarteles menores están a cargo de los nueve regidores del Escmo. Ayuntamiento.

Las casas están numeradas y los números que se ven en el mapa son los que se encuentran en uno de los extremos de cada acera.”

Este era el orden adoptado por el gobierno municipal de la ciudad, dividida conforme al reglamento de 12 de enero de 1838. Los cuarteles I, II y III se integraron con el caserío dentro de la muralla y el IV abarcaba no solo Las Californias sino también también todos los asentamientos afuera de la misma y en sus inmediaciones: el sector occidental que comprendía la vía o camino de fierro que enlazaba la Plazuela de la Caleta con la Estación del Ferrocarril que salía hacia el Paso San Juan. También el sector sur que englobaba la Alameda, la iglesia del Cristo del Buen Viaje y el barrio de La Huaca. Además:  

“Estos cuarteles se dividen en nueve menores, cada uno de ellos al cargo de uno de los regidores, y esos cuarteles menores están divididos en manzanas, en cada una de las cuales hay un jefe, elegido anualmente por el ayuntamiento, siendo estos agentes subalternos los encargados inmediatamente de cuidar del cumplimiento de todas las disposiciones vigentes de policía.”

La constante actividad de arribo de los arrieros en el cuartel IV, acumulándose frente a la Puerta México y la Puerta Nueva con sus valiosos cargamentos, a veces escoltados por lanceros y dragones, generó la necesidad de proporcionar un refugio provisional  y de existencia permanente entre las horas de apertura y cierre de las entradas, que en 1854 era de seis de la mañana a seis de la tarde. 

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