La felicidad
K.O. Lima Lama | Por Agustín Gálvez

Aunque ya con anterioridad hablamos de la alegría, la felicidad es un término que aunque pudiera ser análogo o sinónimo, también puede trascender mucho más allá que la llana alegría. 

Cada vez que se acercan las fechas decembrinas, escucho en las noticias como tristemente en esta época aumentan los accidentes viales, la mayoría  veces causados por la irresponsabilidad, el abuso en el consumo de alcohol o algún tipo de droga, entre otros motivos más, escucho también y esto es lo más triste, como en estas fechas aumentan las estadísticas en los suicidios, causadas por la depresión o el estrés y platicando con muchas personas y de todas las edades, escucho con mucha frecuencia decir frases como estas:

“A mí no me gustan las navidades”, “esta época me da nostalgia” y muchas frases más como estas y al decir verdad, en alguna etapa de mi vida, en la juventud y parte de mi madurez llegue a pensar o sentir así, sin embargo, hoy en día, las cosas son muy diferentes para mi, he aprendido a que a pesar de las adversidades de la vida, muy por encima de todo, se puede ser feliz si quieres, hay muchos más motivos en la vida de cualquiera para ser felices que para no serlo, aunque estoy plenamente consciente de que cada uno vive su propia realidad y sus propios problemas y circunstancias.

Algunos quizás privados de su libertad, otros atados a enfermedades incluso terminales y existen un sinfín de situaciones de distintas magnitudes y a pesar de eso, se puede ser feliz si se quiere. 

La falta de economía es un motivo que para muchos no tengan su felicidad y hay otros que aun con una muy escasa economía aun así son felices, la felicidad no es algo que tengas que salir a buscarlo, más bien es algo que brota desde tu interior y puede ser tan grande que la contagies a tu derredor.

Hace algunos días se reunieron las ex-compañeras de la universidad de mi hija y mi hija en casa, hacia un buen rato que no se veían, compartían sus platicas y cuando Magda (mi esposa) y yo llegamos, cenamos junto con ellas, surgieron muchos temas de platica distintos hasta que Janet hizo el comentario.

-Pues a mí no me gustan las navidades, esta época me deprime -, entonces pregunte yo, ¿Por qué? Y ella respondió – no sé, la verdad es que quizás recuerdos de mi infancia o los problemas que pasamos antes son el motivo de ello, - entonces yo le repliqué, -ósea ¿que no tienes claro porque te produce nostalgia esta época, pero tu simplemente te resignas a decir, no me gusta?- 

Yo creo que muchas veces solo decimos me da nostalgia y esto es solo por tradición o por aprendizaje, hemos escuchado decir eso a nuestros padres, a algún familiar o a alguien más y lo adoptamos como pensamiento nuestro, y sin saber ciertamente porque simplemente nos limitamos a decir y sentir, esta época nos da nostalgia, somos nosotros agentes de cambio y en nuestras manos esta poder cambiar esta situación, si quieres ser feliz, pues sé feliz, más que un sentimiento es una actitud también, cualquiera que sea tu creencia, tu fe o tu dogma, fuimos hechos por amor y para ser felices. 

Tal vez no convencí a Janet, pero espero poder haberle sembrado la semilla de la duda y así pueda pensar que si se puede ser feliz, si se quiere, aun a pesar de las adversidades como dije en un principio.

El motivo de la navidad, (la natividad) para muchos de nosotros es precisamente el nacimiento de nuestro Sr. Jesús, lo cual, si tu eres cristiano o profesas tus creencias en Cristo, pues más que nostalgia ya desde aquí es motivo de suma felicidad, ya que ello implica esperanza, fe, nueva oportunidad y todos los motivos habidos y por haber resumidos en uno solo, AMOR y de cualquier forma si estas distante de tu familia, es la oportunidad de acercarte a ella.

Si alguien te lastimó, es tu oportunidad de perdonar, perdona y perdónate a ti mismo, medita en una sincera introspección y si sabes que hay algo que cambiar en ti, cambia, si esto es difícil, nadie ha dicho que se cambia en un día, inicia tu proceso de cambio, pero cambia, no puedes hablar de una diaria conversión y seguir siempre siendo el mismo, si te equivocaste, rectifica, si estas cansado, descansa, pero nunca te detengas, solo toma fuerzas para seguir adelante, no desistas, retroceder nunca, rendirse jamás.

Mi mejor deseo, que todos sus hogares se colmen de felicidad y así puedan repartir un poco de ella con sus vecinos, con sus amigos y aun con sus adversarios, con los más necesitados, comparte tu pan, comparte tu vino, pero lo más importante, abre tu corazón y compártelo con los demás. 

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