Es bueno divertirse en carnaval pero sin caer en excesos ni en desenfreno: Diócesis de Veracruz
"La alegría no está compaginada, casada, con la cuestión del desorden moral”

Es bueno divertirse en carnaval pero sin caer en excesos ni en desenfreno, y se debe tener en cuenta que mientras unos se dedican al baile y el alcohol, muchas madres de familia aún lloran a sus hijos desaparecidos, aseveró Víctor Manuel Díaz Mendoza, vocero de la Diócesis de Veracruz.

Consideró positivo que las personas aprovechen la oportunidad de relajarse y olvidar un momento sus problemas, y si las fiestas carnestolendas le dan esa oportunidad, bienvenidas. Lo que la Iglesia no ve con buenos ojos es frivolizar los espacios de ocio y relajación; tampoco la disipación.

“Se supone que si hay una alegría sana es permitido. Primero era el desbordamiento de la alegría, no el desenfreno moral como cae el carnaval. Por qué. Porque venía el tiempo cuaresmal, tiempo de conversión, tiempo de caminar para revitalizar en nosotros la gracia que el Señor nos ha regalado con el bautismo”, resaltó Díaz Mendoza.

Consideró inexacta la visión de que los días de carnaval son para los excesos de la carne y la libación porque después vendrán los días de guardar a partir de la Cuaresma.

“Lo que hay es un desenfreno inmoral; ahí está la cosa. La alegría no está compaginada, casada, con la cuestión del desorden moral”, subrayó.

LAS QUE SUFREN

El vocero de la Diócesis de Veracruz resaltó que mientras unos se dan al placer como si fuera el último día de su vida, otras personas cargan su propia cruz, entre ellas las madres de los desaparecidos, quienes se debaten en la incertidumbre de no saber si están vivos o ya no.

Recordó que el primer domingo de cada mes ellas acuden a la Catedral de Veracruz, donde el obispo Luis Felipe Gallardo Martín del Campo las recibe y atiende porque está consciente de su dolor.

“El señor obispo ora, pide a Dios por ellos para que la gracia de Dios los acompañe, que la gracia de Dios los fortalezca y les dé esperanza. Como hombres de buena voluntad, como cristianos tenemos que acoger a todos gratuitamente, generosamente. Jesús se acerca al que sufre.

“En la Iglesia se acoge al que sufre, para llenarlo de esperanza. Ya investigaciones y todo eso le toca a la autoridad federal, estatal y municipal (…); las madres vienen esporádicamente entre semana a platicar, a buscar consuelo. Tratamos de canalizarlas a algún lugar donde puedan apoyarlas”, dijo Díaz Mendoza.

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