El valor de la persona
K.O. Lima Lama
Por Agustín Gálvez

Voy a contar una historia verídica que quizás a muchos de nosotros podríamos pensar o sentir que es una ya historia conocida o que ya la habíamos escuchado antes, lo que pasa es que de alguna manera u otra todos la hemos vivido o visto muy de cerca nuestro. Manuel un niño de cuatro años, que cursaba el jardín de niños, era un niño gordito, de cabellos parados, un poco desalineado pues le gustaba mucho andar jugando, corriendo y saltando, por ello casi siempre estaba sudoroso y hasta desaseado, un poco despistado o distraído, muy inquieto entre otras muchas cosas más, cabe mencionar que era el hermano sándwich de una familia de tres hijos, donde el mayor era el Varoncito, es decir el Jr. y la más pequeña, era la niña, consecuencia lógica la consentida o la beba, como todos le decían, así que su lucha estaba en esa identidad, haces caso a tu hermano, por que por eso es el mayor y por otra parte, deja de molestar a la niña que no vez que es la más chiquita, por otra parte, por las características ya mencionadas, era víctima de bromas, apodos o sobrenombres tanto en casa como en la escuela, que si el gordito, que si porky y algunos más agresivos, como el marranito o el negro cochinon, etc., los años pasaron y así fue creciendo este niño, al que los padres hacían poco caso a lo que él sentía por todo lo que tenía que enfrentar, ser el hermano de en medio, su apariencia etc. y esto obviamente afecto su personalidad, se convirtió en un niño que causaba problemas en la escuela, le decían peleonero o conflictivo y esto obviamente seguía marcando su personalidad, cuando llego la adolescencia, esto se complico aun mas y llego el momento de tomar una decisión, - como quería que fuera el resto de su vida –

A pesar de su corta edad, tomo la mejor decisión de su vida, superarse, comenzó a destacar en los deportes y aunque nunca logro ser flaquito, al menos dejo de ser el gordito del que todos se burlaban, se esforzaba por obtener buenas notas en la escuela y destaco también en actividades como la música, el dibujo y en general todo lo que hacia se aplicaba a fondo y siempre lograba destacar.

Podríamos decir que ese es un final de cuento y todos vivieron felices, pero tristemente no siempre es así, muchas veces como padres no nos preocupamos debidamente de las alertas que mandan nuestros hijos en su conducta o en su comportamiento y por ello a veces lo único que hacemos es reprimirlos, regañarlos, castigarlos y peor aún, hasta golpearlos y con ello dañamos profundamente la esencia de su ser, dañamos el valor de su persona y es cuando se convierten en verdaderos problemas, personas frustradas, dolidas que llegan a odiar todo y a todos incluso a sí mismos, siendo que pudo ser diferente si simplemente aprendiéramos a valorar a cada quien por como es y por lo que es, pero mejor aun, podemos hace alguien mejor con nuestro amor, cuidado y atención.

Por poner un ejemplo, Si alguien te regala, mil pesos, no importa si es en monedas, en dos billetes de quinientos o 5 de doscientos o como sea que te los dieran, o si están limpios o medio sucios los billetes, arrugados y a veces hasta reparados con cinta de pegar, no te importaría, dirías, son mil pesos y como sea que vengan, siguen valiendo mil pesos.

Entonces me pregunto ¿de qué depende que le demos el valor a la persona? ¿Por qué unos deben de valer más que otros? Escuche a un padre decirle a su hijo, eres un verdadero inútil, y mi pensamiento fue ¿y no eres tu quien se supone lo estas formando? Entonces has fallado en tu trabajo porque estas formando un inútil, escuche decir de otro padre a su hijo, lo que gasto en ti es un desperdicio, porque no vales la pena, entonces ¿si lo que gastas en tus hijos no vale la pena, que si lo vale? Tristemente muchos damos un valor monetario o económico a todo, olvidándonos que el valor de una persona simple y llana mente es por la persona misma, para muchos creación Divina, para otros perfección de la naturaleza, pero cualquier que sea tu concepto, la persona tiene un alto valor, yo pienso que mis hijas son verdaderamente hermosas, de un valor incalculable, mensaje de amor autentico que llego a nuestras vidas y al saberse ellas valoradas de esta manera, sin lugar a dudas, a pesar de las adversidades de la vida, creo que son felices.

Como padres estamos comprometidos a dar el más alto valor a nuestros hijos, y como entrenadores no tenemos que olvidar que con lo que trabajamos es el tesoro mas importante para otros, sus hijos, valorémoslos como tal, y en general, aprendamos que el valor de la persona es un regalo que simplemente, no tiene precio. El valor de la persona, un tesoro de un precio incalculable.

Con los años aprendí el gran valor que hay en mí, luego entonces, he aprendido a valorarte mucho mejor y más a ti.

ko-limalama@hotmail.com

FB: Dragones Gálvez Team

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