El influjo de la fiebre del oro
Buscan el sueño californiano en el Puerto
Describen el crecimiento comercial de norte a sur

El nombre de Las Californias, que alude a la región noroeste del país colindando con los Estados Unidos, es bastante inusual en la costa del Golfo de México.

Es citado y tratado de explicar por el historiador Juan Klünder y Díaz Mirón en su obra Recuerdos de la primitiva y amurallada Ciudad de Vera-Cruz, en el año de 1854 publicada en 1945.

“Desde el hoy parque Ciriaco Vázquez que en aquellos remotos tiempos no existía, y en cuyo sitio había un predio vacío, cercano a la muralla que ceñía a dicho terreno por el Oeste de dicho parque; esto es, por la parte exterior o extramuros de dicho sitio, se levantaban unos rústicos cobertizos, destinados como bodegas de la arriería, para guardar provisionalmente las mercancías acarreadas por ellos en sus recuas.

Toda vez que se veían obligados a pernoctar fuera de la ciudad, por la poderosa razón de que las puertas de Ia amurallada ciudad se cerraban a las seis de la tarde, para abrirlas nuevamente a la misma hora en la mañana siguiente, a ese lugar antes señalado, le impusieron el nombre novelesco de las Californias, en relación sin duda, con la fama de que entonces gozaban la Alta y la Baja California, por virtud de sus ponderadas riquezas, toda vez que los aludidos arrieros guardaban temporalmente en esos galpones las valiosas mercaderías que transportaban.

Todavía la callejuela que desemboca al parque “Ciriaco Vázquez”, conserva el precitado epíteto de las “Californias”, por estar situado en el mismo lugar que ocuparon los referidos cobertizos.

Una vez derrumbadas las murallas y arruinados corno estaban éstos, ya no tenían objeto alguno; por consiguiente presto desaparecieron”.

Otra explicación

Don Juan Cordero Medina, en su libro Mi Veracruz de ayer, publicado en 2008, ofrece otra explicación al origen del nombre:

“Quizá habrán oído mencionar Las Californias y se preguntarán ¿de qué se trata? Pues bien, cuando Veracruz estaba amurallado, por orden real [error, México ya era independiente en 1848] las puertas se cerraban como a la seis de la tarde para evitar sorpresas con bandoleros y piratas [error, se confunde la época independiente con la colonial], esto ocasionaba que los viajeros que llegaban de otras ciudades después del cierre, tuvieran que pernoctar en algún lugar, dicen que la ocasión hace al ladrón, también coopera el comprador, debido a esto, empezaron a proliferar posadas y cuartuchos para dar alojamiento a todas estas personas y resguardarlas de los rufianes.

La zona de Las Californias se ubicó más o menos donde hoy es la avenida Hidalgo desde Constitución a Juárez, el nombre se lo dieron los viajeros porque por esas se descubrió oro en California y en alusión a ello o por decir que el alojamiento costó un “ojo de la cara” mencionaban, que parecía que estaban en California, por los robos tan frecuentes en el lugar.

El callejón de California que se encuentra entre Juárez y Lerdo, Bravo e Hidalgo, se le dio el nombre en recuerdo a ese episodio“.

Crece el comercio 

No obstante lo terrible que pudiese parecer, la economía de varios países se estimuló y California prosperó gracias a la larga afluencia de personas y recursos para hacer redituable la explotación minera.

Otra consecuencia que ya se venía incubando desde el siglo XVIII, fue el aumento en las pretensiones francesas por colonizar el norte de México y las fabulosas riquezas que sus exploradores, espías y referencias de viajeros como Alexander von Humboldt, afirmaban se hallaban aun disponibles a pesar de siglos de explotación minera colonial.

Tales historias, que si bien no tenían un fundamento firme y a la larga decepcionaron a miles, arraigaron profundamente en el imaginario europeo del siglo XIX, influido por el romanticismo de aventura y colonización, así como la necesidad de aportar más colonias a la patria.

Estos afanes se materializaron en la Segunda Intervención Francesa de 1862 a 1867 y sus consecuencias fueron bastante improductivas tanto por lo económico como por la colonización de nuevas tierras.

Influencia de Cortés

El nombre fue impuesto en la expedición española dirigida por Diego de Becerra y Fortún Jiménez, que denominaron Isla de California al extremo inferior de la Península de California cuando desembarcaron allí en 1533 por mandato de Hernán Cortés.

El nombre de California quedó también relacionado permanentemente al de la fiebre del oro, y, como resultado, también fue conocido como el sueño californiano.

Por ello, no resulta extraño que de la boca de viajeros y mineros de varias nacionalidades, a su paso por Veracruz, las historias de oro abundante hayan fomentado este imaginario en la población y el Ayuntamiento porteño, acostumbrados durante más de 300 años a recibir las riquezas de la minería.

Y con él hayan bautizado a este conglomerado de cobertizos, destinados a alojar a los arrieros y las riquezas, que muchas veces eran transportadas por escalas desde California a través de la mitad del inmenso territorio mexicano, para salir con destino a Europa.

RECUADRO

 

Significado

La palabra California se deriva del nombre de la regente de un paraíso ficticio dominado por amazonas negras, la reina Califia.

El mito de Califia se registra en una obra de 1510, Las hazañas de Esplandián, quinta secuela de Amadís de Gaula, escrita por el escritor de aventuras español, Garci Rodríguez de Montalvo.

El reino de Califia o Calafia es descrito comouna tierra remota habitada por grifos y otras extrañas bestias y muy rico enoro.

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