EL CONCIERTO
Hace unos días,

el grupo de taller de lectura que se reúne en la sala de juntas del periódico Imagen fue invitado por la directora de la Facultad de Enfermería de la Universidad Veracruzana a un concierto didáctico en las instalaciones de la escuela. 

El concierto fue ofrecido por al orquesta de Música Tradicional Moscovita. 

Sé que uno de los objetivos de este tipo de sesiones busca dar a conocer las creencias, actitudes y valores básicos de nuestra tradición y patrimonio cultural; así como disfrutar de la audición de obras musicales de diferentes épocas, estilos y procedencias como forma de comunicación y como fuente de enriquecimiento cultural y de placer personal. 

Estos objetivos son totalmente alcanzados porque el pueblo veracruzano es musical en forma integral, todos los días a todas horas y desde que yo recuerdo, siempre ha habido música a mi alrededor, de todos los ritmos y tipos. 

Lo primordial en este tipo de concierto es conseguir mejorar la capacidad de discriminación sonora en base al timbre, esto es algo que parece muy sencillo, pero que ya escuchando las explicaciones nos podemos dar cuenta de la importancia de cada instrumento que forma parte de la orquesta. 

El maestro comenzó su explicación diciendo que la orquesta se llama Moscovita en honor del músico fundador del grupo don Pedro Domínguez Castillo. Como catedrático de la Facultad de Ingeniería me tocó asistir a muchas fiestas amenizadas por esta banda, cuya música es tropical totalmente. 

En un gran porcentaje, los instrumentos son de percusión, tal vez porque al ser una orquesta popular (del pueblo) los recursos no son muchos y con golpes rítmicos se puede conseguir música. 

El maestro comenzó con los instrumentos que llamó de percusión mayor, el primero fue la “conga de duelas”. Las duelas son de madera, tienen forma de barril y ahora poseen unos tornillos brillantes que sirven para afinar el cuero que cubre la boca del instrumento. 

Explicaron que anteriormente, la afinación se hacía calentando ese cuero. Imagino cuantos cueros se habrán quemado durante una afinación. Este instrumento era religioso para las culturas africanas. 

En mi imaginación puedo ver entre los grupos de esclavos que trajeron al nuevo mundo, a uno de ellos que trajo su conga para conservar sus creencias religiosas; también, veo en mi imaginación que alguien, en su desesperación por el trato que le deban los esclavizadores, construyó una conga para poder orar y pedir resignación y  así dar consuelo a sus compañeros de infortunio. 

El maestro continuó diciendo que cuando la conga fue agregada a los instrumentos de música profana (así la llamó), antes de comenzar cualquier audición, en algún pueblo, debían pedir permiso a los habitantes y a sus dioses para utilizarla. 

Tal vez, sin saber aquellos que pedían permiso para usar la conga, se apoyaban en esta bella frase de Robert Schumann (1810-1856) quien fuera un compositor alemán. Que dijo; “La música es el lenguaje que nos permite comunicarnos con el más allá”. 

Entre las cualidades intrínsecas de la música y de su audición, se puede decir que en los ejes transversales del nuevo modelo Integral y Flexible de la Universidad Veracruzana se encuentra: Que la educación es igualdad para todos los estudiantes; es decir, si hay alumnos de otros países, con la música apoyaremos a la educación intercultural y a su conocimiento aprovechando los instrumentos de otras etnias y culturas. 

En los intercambios culturales en los que he participado, cada vez que se anuncia una reunión musical o bailable del país visitante o anfitrión, el lleno es total. 

Mi madre (mi personaje recurrente) cuando era directora de escuela primaria para niñas decía “todas las niñas deben aprender a bailar sones jarochos para que cuando estén en el extranjero y les pidan una muestra de su país y sobre todo de su pueblo de origen, sepan desempeñarse”. 

Ahora pienso, pobres padres de familia porque la maestra de danza era parte del personal docente de la escuela, pero los trajes que son tan caros, y con las niñas entusiasmadas, no tenían más remedio que comprarlos. El concierto didáctico fue un acierto total, las explicaciones estuvieron espléndidas y el ambiente (somos jarochos, nos divertimos mucho). Los integrantes del grupo del taller de lectura del periódico Imagen junto con algunas maestras de la Facultad de Enfermería pasaron a tocar el güiro, las maracas, las claves; además que, otros bailaron entre ellos y muchos alumnos nos impresionaron con sus pasos de bailes. Fue una mañana verdaderamente inolvidable.

Gracias señora directora por la invitación. 

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