Don Justino Sarmiento
Una de las instituciones en las que estuve cuando hice mi instrucción primaria,

y que me dejaron una fuerte impresión fue la escuela primaria “Justino Sarmiento”. 

Mi familia y yo, vivíamos en dos pequeños departamentos que mis padres rentaban en lo que llamaban “privada” atrás del complejo educativo formado por tres entidades: el jardín de niños “Tomasa Valdez viuda de Alemán”, la escuela “Julio S Montero” (escuela solo para niñas, como era entonces, todos separados) y la escuela “Justino Sarmiento” (que era solo para niños). 

En este grupo de instituciones trabajaban: mis padres, mis padrinos y muchos amigos de la familia. Mi mamá era la maestra del primer grado y mi papá del cuarto grado de “la Sarmiento” (como la llamaban los maestros), el director del plantel era el maestro Enrique Sarabia. 

Quizás mi corta edad o lo pequeño de mi estatura (no levanté mucho del suelo al madurar ), hacían que cada vez que llegaba al edificio lo viera muy grande (es de dos plantas), el patio me parecía inmenso y además estaba lleno de casuarinas (el aire al pasar a través de las espinas de estos pinos, emitía una especie de silbido que me impresionaba y gustaba mucho), también me gustaba el sonido del tañido de la campana al llamar al inicio de clases a las ocho de la mañana y después para anunciar el fin de actividades (al medio día para los grupos de primero y segundo, a las doce treinta para tercero y cuarto y a la  una en punto para quinto y sexto).

Todas las mañanas a las siete treinta en punto, salía corriendo atrás de mi mamá, cargando mi mochila, para llegar puntuales. 

Ahora me parece increíble que en aquella época no me daba cuenta del tremendo calor que hace en Veracruz. Mi madre, sin importar las condiciones climáticas salía de casa siempre a la misma hora. 

Al llegar, después de los saludos de rigor y cortesía, los maestros comentaban los sucesos del momento en la oficina de la dirección, yo me quedaba para escuchar pero mi mamá con una mirada y un movimiento de ojos me hacía abandonar el lugar, yo, no muy convencido, me retiraba al patio con mis compañeros de salón para comenzar a jugar y esperar el “toque de entrada”. 

He buscado información sobre don Justino Sarmiento y encontré que: Fue escritor (realista-costumbrista), que nació en Tlacotepec de Mejía (el cual es un lugar en el estado de Veracruz cerca de los pueblos “Puente nacional” y “Paso de Ovejas”) el 26 de septiembre de 1885 y murió en el puerto de Veracruz el 13 de octubre de 1937. 

Cursó educación superior en la Escuela Normal Veracruzana Enrique Conrado Rebsamen en la ciudad de Xalapa. Fue también director de la Escuela primaria “José Miguel Macías” del puerto de Veracruz. 

Colaboró en un periódico de Veracruz y en la “Revista de Revistas” del periódico” Excélsior”, con poesías y cuentos. 

He buscado sus textos (que incluyen tres libros de cuentos) para leerlos pero lo que encuentro son las fichas técnicas de ellos. Su obra titulada “Las perras” es su novela más conocida y apreciada, en la cual Sarmiento cuenta los pormenores que conforman la vida de los habitantes de un pequeño poblado del Estado de Veracruz. Me gustan mucho los relatos de “pueblo chico e infierno grande”. 

Me gustó saber que fue director de la escuela “Macías” porque por azares del destino terminé la instrucción primaria en esa escuela. 

Otro de los datos de la ficha biográfica de este escritor que llaman mi atención es que falleció en 1937, año en que mi madre con dieciocho años, llegó al puerto de Veracruz procedente de la ciudad de Xalapa, a cumplir un interinato de tres meses. Mi madre, (al término del interinato) ya no regresó a su ciudad natal y aquí continuó hasta que terminó su vida. 

Me hubiese gustado saber si don Justino tuvo descendencia. 

 

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