Día mundial del 'Ictus'
¿Qué es un ictus? ¿Qué lo causa? ¿ Cómo prevenirlo? Aquí te decimos

El infarto cerebral está entre las tres primeras causas de fallecimiento en ambos sexos, siendo la principal causa en mujeres y actualmente se ha convertido en la principal causa de discapacidad en adultos. 

La incidencia de esta enfermedad va en aumento en los últimos años en relación con el envejecimiento poblacional, si bien es especialmente preocupante el incremento de su incidencia en población más joven, como consecuencia de la existencia de unos hábitos de vida poco saludables en la población adulta. 

 ¿Qué es un ictus? 

El ictus o infarto cerebral consiste en una alteración en el flujo de sangre que llega al cerebro. Hay dos tipos de ictus: el hemorrágico, en el que se produce un sangrado dentro del cerebro y el isquémico en el que un coágulo ocluye las arterias, impidiendo el flujo normal de sangre. En ambos casos la consecuencia final es la lesión de las células del cerebro, la pérdida de neuronas. 

¿Cuáles son los síntomas de un ictus? 

La sintomatología puede ser muy variada aunque el denominador común es el comienzo brusco. Podemos objetivar desde pérdida de fuerza en la mitad del cuerpo, alteración del lenguaje o la visión, hasta descoordinación o incapacidad para caminar.

¿Qué debemos hacer si ocurre?

Lo primero y esencial es avisar a los servicios de emergencias para realizar el traslado a un hospital lo antes posible. La posibilidad de éxito del tratamiento y por tanto, de mejora del pronóstico, depende en gran medida del tiempo hasta el inicio de la atención médica. 

¿Cómo se trata un ictus? 

En el caso del ictus isquémico el tratamiento consiste en intentar disolver el coágulo y restablecer el flujo de sangre. Esto se puede conseguir con tratamiento farmacológico dentro de las primeras cuatro horas y media desde el comienzo de la sintomatología o mediante cateterismo, si este tratamiento no es posible y con una ventana temporal algo más amplia. 

En el caso de los ictus hemorrágicos lo más importante es el control de la tensión arterial y la monitorización del paciente. Las primeras 24 a 48h son claves para poder establecer el pronóstico, por lo que siempre que sea posible, el paciente los pasará dentro de una Unidad de Ictus en los que se ofrece una vigilancia y monitorización muy estrecha. 

¿Cuáles son las causas de un ictus y cómo prevenirlo? 

La mayoría de los casos están en relación con la coexistencia de los conocidos factores de riesgo cardiovascular y las arritmias. Un mal control de tensión arterial, aumento de las cifras de colesterol, la presencia de diabetes mellitus mal controlada o el tabaquismo y el estrés son las principales causas, y la clara diana donde debe centrarse la prevención. 

Además de esta prevención primaria, tras el evento, formar a los pacientes y las familias, a través de escuelas de pacientes en los propios centros sanitarios es otro de los elementos claves para reducir el riesgo de nuevos episodios.

 ¿Cómo se recupera un paciente con un ictus? 

El inicio de una rehabilitación precoz es clave para conseguir la mayor recuperación funcional. Se describen secuelas prácticamente en la mitad de los pacientes, por lo que aquí entra en juego el inicio de la rehabilitación neurológica precoz. Hoy en día sabemos que podemos recuperar la función de algunas neuronas dañadas, e incluso que las sanas pueden asumir funciones de las que han resultado afectadas. 

Por ello, realizar un tratamiento rehabilitador desde las fases más iniciales, contar con al menos tres horas de una rehabilitación altamente especializada, en ambientes muy motivadores será prioritario si queremos garantizar el mejor pronóstico funcional de los pacientes. 

¿En qué consiste la rehabilitación neurológica? 

La rehabilitación neurológica es la disciplina más compleja dentro del ámbito de la rehabilitación, por lo que los profesionales necesitan amplia formación muy específica. 

Además de esta importante formación técnica, necesitamos contar con un potente equipo multidisciplinar que nos permita abordar los diferentes problemas del paciente de la forma más completa. 

Así, serán necesarios fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales para abordar problemas de movilidad, logopedas para los trastornos del lenguaje y la deglución y neuropsicólogos para los problemas cognitivos, que con frecuencia afectan a estos pacientes. Todos ellos junto coordinado con el equipo médico (neurólogos, rehabilitadores, internistas, geriatras...) y de enfermería, lo que sin duda permitirá que el paciente logre los mejores resultados funcionales en el menor tiempo posible.

 El tratamiento rehabilitador neurológico se convierte en la clave para evitar secuelas y prevenir la dependencia de todos los pacientes que han sufrido un ictus.

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