Decepcionado del mito cubano
Habla de su relación con Sergio Pitol

El periodista cultural, Julio Patán, se encuentra en una etapa bastante productiva. A pocos meses de haber presentado en su etapa de escritor el libro ‘México Bisarro’ en coautoría con el historiador, Alejadro Rosas, regresa a las librerías con su última entrega ‘Cuba sin Fidel’ bajo el sello de Editorial Planeta.

En ‘Cuba sin Fidel’, Patán mira por el retrovisor y hace una reflexión de sí mismo sobre su relación añeja y el aprecio familiar con la revolución cubana. Así habló con IMAGEN sobre su reciente trabajo.


“Básicamente ‘México Bisarro’ -al menos la mitad que me tocó- y ‘Cuba sin Fidel’ los escribí al mismo tiempo. Ya había acordado con Editorial Planeta sacar México Bisarro en el tiempo que le correspondió, pero se nos vinieron encima dos cosas:

“Primero la muerte de Fidel Castro y la segunda la Feria del Libro de Guadalajara. Recuerden que murió un viernes y el sábado yo tenía que estar en la FILG, donde me aventé una cobertura extensa a través de Foro Tv.

“Ahí en Guadalajara todavía me aventé otro programa con Héctor Aguilar Camín, Leo Zuckerman y Javier Tello hablando de Cuba... y cuando salí de ahí, me dije sin lugar a dudas, ‘me tengo que ir a Cuba’.

“Fue como una iluminación. Le hablé a mi editor que estaba ahí en la FILG y le dije me quiero ir a Cuba y quiero hacer una crónica de los primeros días de la Isla sin Fidel Castro, esta era la idea original”.


La raíz familiar

Así, el escritor explicó las razones por las cuales necesitó trasladarse a la Isla, ya que el contacto con la ideología castrista y su revolución siempre estuvo presente en su vida, fuertemente enraizados por los lazos familiares.


“Cuba es un tema que ha estado muy presente en mi vida, en mi universo de preocupaciones, incluso en las cosas que he escrito aisladamente desde hace mucho. Cuba es parte del panorama emocional de la gente de izquierda y me interesaba ir a ver, observar.

“Una parte de mi familia vivió en Cuba por la siguiente razón, dos líneas familiares son de exiliados españoles que llegaron a México huyendo de Franco. Esto indica que tengo una familia de prosapia izquierdista muy arraigada.

“Otra parte de mi familia salió huyendo hacia Moscú. Mi tía Sonia, hermana de mi padre y mi tío abuelo, Celso, que todavía vive. Eran muy chicos. 

“Entonces tengo ese vínculo familiar que no es tan cercano en realidad, tristemente tengo poco contacto con él”. 


‘Todo fue falso’

Esa fijación familiar le llevó desde edad temprana a investigar sobre la política cubana, en el sentido mítico de la revolución.


“Hacer este libro pasa más bien por el mito de la Revolución Cubana, tan compartido por tanta gente de izquierda. A mí me amamantaron con la idea de que Cuba era una opción viable para la humanidad, una opción deseable, que se había creado ahí un socialismo que sí funcionaba porque era humanista y libertario. Todo fue falso.

“Entonces en el libro discuto conmigo mismo... Yo pasándole revisión a mi relación con la Revolución cubana. Algo en lo que creí hasta llegar al desencanto más profundo a lo largo de los años. En ese sentido, en términos pretenciositos es un viaje interior. Sí lo es. Siempre me ha sorprendido eso, cómo perduran los mitos”.


Socialismo fallido

Sin embargo, el mito de la Revolución cubana se desvaneció y desde entonces, se ha convertido en un crítico de la utopía de izquierda, no solo en México, sino en el mundo.


“He sido muy crítico con la Venezuela Chavista-Madurista, con Evo Morales, con la Unión Soviética, con la Revolución Bolchevique, con la China de Mao, con la Camboya de los remeros rojos, con la Cuba y con la Nicaragua de Ortega.

“Cuba era muy importante porque es el referente sentimental del progresismo del siglo XX, que ha ido ganando decepcionados a pasto porque todos sabemos el desastre que es actualmente. Pero sigue vigente esa Cuba necia, aferrada y terca de su utopismo de izquierda que sigue despertando comentarios del tipo ‘no se pueden negar los  méritos de la revolución’... ¡Sí se puede!, y se debe.

Sergio Pitol

Por otra parte, Julio Patán habló de su relación de amistad con el recién fallecido Sergio Pitol, a quien conoció y con quien mantuvo un lazo cercano.


“Tuve una relación cariñosa con Segio Pitol. Nos veíamos poco, pero con gusto. En gran medida era un hombre que rendía culto a la amistad como dijo muy bien Juan Villoro en un artículo del País. 

“Era un hombre cercano, caluroso y  cálido además de divertido.

“Me tocó la rareza de estar cerca de un hombre al que leí mucho, creo que es uno de los tres narradores fundamentales del segundo Siglo XX mexicano, en su nivel se me ocurre José Emilio Pacheco y Carlos Fuentes.

“Fue un extraordinario ensayista, traductor en varios idiomas y encima fue diplomático, editor. Es verdaderamente impresionante lo que hizo, sonará a un lugar común, pero era un motor cultural ese hombre.

“Se le echará mucho de menos”, concluyó.


Libros

  • Para entender a Martín Luis Guzmán (2009)
  • Conspiraciones (2012)
  • El libro negro de la izquierda mexicana (2012)
  • Cocteles con historia (2014)
  • Negocio de chacales (2015)
  • México Bizarro (2017), en coautoría con el historiador Alejandro Rosas.




A mí me amamantaron con la idea de que Cuba era una opción viable para la humanidad, una opción deseable, que se había creado ahí un socialismo que sí funcionaba porque era humanista y libertario. Todo fue falso.

-Julio Patán

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