A media campaña
La Escena Veracruzana

El avance de AndrésManuel López Obrador sigue incontenible. A media campaña, la avalancha deadhesiones ya está teniendo proporciones históricas. En todas partes se propagael fenómeno de la pejemanía, festejo anticipado en el que participan milesofreciendo desde descuentos en los negocios hasta servicios gratis cuando ganeLópez Obrador. Sin otro punto de comparación que lade 1988, la campaña de LópezObrador rebasa ya cualquier expectativa pues trae un empuje de 30 años deanhelos y de esperanzas contenidas.

La primera parte de lacampaña de AMLO cierra con concentraciones que van del desbordamiento a laapoteosis en la huasteca veracruzana, hidalguense y potosina. Como increscendola presencia de Andrés Manuel en Pánuco, Tantoyuca y Tuxpan prendiólos ánimos de miles y se desbordó en el puerto de los bellos atardeceres. Endías recientes fueron Huejutla, Tamazunchale y de manera especial CiudadValles, donde el ánimo de la gente subió de manera inaudita, a la altura de lastemperaturas de la región. La Huasteca, tan rica en recursos naturales y tansaqueada y dejada a su suerte por los gobiernos centrales de los estados a losque pertenecen, recibió a AMLO como el líder que necesita para sacarla del ostracismo.Merecería un programa especial en el plan de AMLO paraimpulsarla regionalmente.

Otro punto de quiebrede mencionarse en este intersticio de campaña es el amarre de compromisos contodas las expresiones nacionales del magisterio que se dio en Oaxaca. Contandocon una gran asistencia plural, se escenificó en el bastión de la resistencia gremialcontra la reforma educativa. La reforma se cancela, ha dicho AMLO. Y el segundoen las encuestas, Ricardo Anaya, tuvo que declarar que hubo fallas en su implementacióny el tercero ya sólo hace defensassimbólicas para no afectar a su mentor elpresidente Peña. Hoy la agenda la sigue marcando AMLO y los demás sólo lesiguen el paso a muy larga distancia.Y viene el segundo debate, en el que silos adversarios siguen la misma estrategia seguirán impulsando el crecimientoamloísta.

Para Anaya y Meadelascosas se ponen color de hormiga. Las campañas no levantan y se usan cada vezmás medios artificiosos para seguirse manteniendo en la contienda. Anayainventa encuestas y Meade relanza su candidatura sin pena ni gloria. Y hastalos periodistas que con AMLO se portaron a la altura del protagonista quetenían enfrente, con Anaya y con Meade se lucieron en sus interrogatorios, lostrajeron siempre con el mecate corto, tratándolos sin respeto y cuestionandouna a una sus incongruencias, sus mentiritas y sus mentirotas. Los vientos decambio se cuelan por doquier y las televisoras no pueden hacer otra cosa quesobrevivir al menguado rating al que los ha confinado la expansión de las redessociales.

MIENTRAS TANTO, Peña Nieto se mete a escena en Veracruz en plena campañapara salvar algo de lo salvable ante la debacle a la vista. ¿Por qué el intentopeñanietista de apuntalar al gobernador y a su hijo? ¿Por qué apoyar a éstos yno al candidato de su partido, Yunes Zorrilla? Algo muy fuerte de intereses y,sobre todo, de secretos en la administración de los últimos gobiernos habrápara apostar fuerte, incluso contraviniendo la norma electoral, y hacer unagira ilegal de entrega de obras que bien pudo hacerse después, pues ninguna deellas está acabada. Peña Nieto sólo vino a hacer publicidad al gobierno deYunes que, como buen coordinador de campaña del hijo, le pasará algo decorriente a éste para que no se desinfle. Tanto el gobernador como elpresidente incurren en ilegalidades que, independientemente de que se denuncienante las instancias electorales, los ciudadanos les cobrarán en las urnas.

 

Marco Antonio Medina Pérez

marco.a.medinaperez@gmail.com

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